El senador por el departamento General López viajó a Capital Federal para conocer las novedades sobre esta obra que está totalmente paralizada, recibiendo como información que aún están en proceso de desvinculación del contrato con la empresa que tenía a su cargo los trabajos
El senador provincial Lisandro Enrico viajó este martes a Capital Federal para mantener una reunión con directivos de Vialidad Nacional y seguir gestionando no sólo la obra de la Autopista 33, que se encuentra paralizada dese hace varios meses, sino también mejoras en la actual traza de la ruta 33.
“Las noticias que tenemos no son buenas, porque en estos momentos Vialidad y la empresa que tenía a su cargo el primer tramo de la obra, entre Rufino y San Eduardo, están avanzando en el proceso de desvinculación, pero no hay un plan para seguir ni una fecha para el llamado nuevamente a licitación. Y esto no sólo ocurre con esta primera etapa, sino también con los otros tramos”, comentó el legislador que representa al departamento General López.
La decisión de dar marcha atrás con el contrato tiene que ver con el incumplimiento constante del plan de obras previsto para el 2022 por parte de las firmas Cartellone y Rovella Carranza. De esta manera, en 2023 se volverá a realizar una licitación y no hay fecha precisa de cuándo se podrían retomar los trabajos.
Actualmente el contrato con la UTE era por los 72 kilómetros que separan Rufino de San Eduardo. De ese total, el Estado había firmado convenios con frentistas a los que hubo que expropiarles parte de sus terrenos y ya había 28 kilómetros disponibles para avanzar con la nueva traza vial. Pero las empresas no lograron cumplir con esto.
El principal inconveniente tuvo que ver con dificultades financieras de una de las firmas que forma parte de la UTE, Cartellone. La empresa se encuentra en proceso de concurso de acreedores y esto generó severas dificultades financieras en el proyecto.
A los problemas económicos, la empresa contratista también tuvo problemas para conseguir canteras en la zona, es decir terrenos de los que extraer suelo. También algunas dificultades administrativas en la inscripción de las mensuras de las parcelas para favorecer el ritmo de liberación de la traza.
Por todo esto es que el administrador General de Vialidad Nacional, Gustavo Arrieta, dispuso la rescisión del contrato. Ahora el organismo deberá iniciar una nueva licitación que se estima que será en las próximas semanas.
Para este nuevo pliego se prevé una modificación al contrato que fracasó. En lugar de otorgarle a una misma firma la construcción de los 72 kilómetros que separan Rufino de San Eduardo, se va a dividir en dos tramos.

Comenta sobre esta publicación