La fiscal Victoria Ledesma abrió una investigación de oficio tras la viralización de imágenes en las que el empresario, padre de Agostina Páez, se atribuye presuntos vínculos con delitos como usura y narcotráfico y reproduce gestos racistas. El caso profundiza la dimensión estructural de una trama que ya tenía repercusión internacional.

La fiscal Victoria Ledesma, del Ministerio Público Fiscal de Santiago del Estero, dispuso la apertura de una investigación de oficio contra el empresario Mariano Páez, padre de Agostina Páez, tras la viralización de un video grabado en un bar de la capital provincial.

Según informó oficialmente el MPF, la actuación judicial se inició luego de tomar conocimiento del material difundido en redes y distintos portales públicos, en el que Páez habría realizado manifestaciones “vinculadas a posibles conductas que podrían encuadrar en delitos de acción pública”. La investigación preliminar busca establecer la existencia o no de ilícitos penales a partir del contenido del registro audiovisual.

En el video, Mariano Páez aparece durante una reunión por el regreso de su hija al país y se lo escucha decir: “Soy empresario, millonario, usurero. Y narco”. Además, realiza gestos racistas similares a los que derivaron en la imputación de Agostina Páez en Brasil por injuria racial.

Lo que emerge con fuerza es la evidencia de una matriz más profunda: la naturalización del racismo en determinados espacios familiares y de clase, donde la humillación racial aparece como gesto disponible, repetible y socialmente tolerado. La reiteración casi inmediata del mismo repertorio corporal y simbólico no habla de una coincidencia, sino de una pedagogía de la violencia racial que se reproduce en el ámbito íntimo y luego irrumpe en el espacio público.

De acuerdo con trascendidos judiciales, la fiscalía avanzaría en la verificación técnica del video y en la citación de las personas presentes en el lugar para reconstruir el contexto de la grabación. El foco estaría puesto tanto en la autenticidad del material como en las expresiones vinculadas a presuntos delitos como usura y narcotráfico.

Tras la difusión de las imágenes, Páez negó inicialmente su veracidad, denunció una presunta extorsión y sostuvo públicamente que el video habría sido manipulado con inteligencia artificial.

La nueva secuencia no solo amplía la dimensión judicial del caso, sino que vuelve a colocar el racismo en el centro de la escena pública. La repetición de gestos similares a los que motivaron la causa contra su hija en Río de Janeiro refuerza la lectura de que no se trata de un hecho aislado, sino de una práctica social y familiar más profunda, donde la violencia racial aparece naturalizada.

Fuente: Página 12

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