El exasesor de Javier Milei declaró ante la Justicia boliviana por la causa de enriquecimiento ilícito y juró que sus cuantiosos ingresos provienen del exterior. En su descargo, reafirmó su rol como colaborador del presidente Rodrigo Paz, aunque aseguró que sus asesorías digitales no incluyeron contratos escritos.

En un intento por frenar las sospechas sobre el origen de sus fondos en el exterior, el exasesor de La Libertad Avanza, Fernando Cerimedo, prestó declaración informativa ante la Justicia de Bolivia en la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Lejos de aportar claridad sobre el entramado económico que lo rodea, el estratega digital sorprendió al declarar que percibe un ingreso de cerca de un millón de dólares mensuales provenientes de sus negocios fuera de suelo boliviano. La insólita cifra buscó justificar el abultado patrimonio acumulado en los últimos años, en un trámite donde el imputado prefirió llamarse al silencio y negarse a responder las más de 200 preguntas formuladas por la fiscalía.

El descargo del operador libertario se centró en atribuir la totalidad de sus abultadas ganancias a una red de empresas de marketing, publicidad y educación a distancia radicadas en Argentina y Estados Unidos. Cerimedo argumentó que su dinero procede de «actividades lícitas» vinculadas a firmas como Numen Group Inc, la agencia Numen de Publicidad —que cuenta con 35 empleados y dos sucursales— y una plataforma de capacitación digital, donde comparte acciones con su esposa Natalia Basil. Sin embargo, al ser consultado sobre el detalle de la facturación o la trazabilidad de semejantes flujos de divisas, el consultor optó por una respuesta evasiva y remitió a los fiscales a cotejar los registros migratorios sobre sus frecuentes viajes al país andino.

Gana U$S 1 millón al mes, pero no recuerda a qué fue a Bolivia: el insólito sincericidio de Cerimedo

La estrategia de autodefensa del estratega no logra ocultar las profundas incongruencias de su desembarco en la política boliviana. Aunque ratificó su estrecha cercanía con el presidente Rodrigo Paz, Cerimedo sostuvo que su trabajo para la campaña presidencial del mandatario andino se limitó a brindar «consejos de comunicación digital» de manera informal, sin la existencia de un contrato escrito ni retribuciones monetarias bancarizadas. Esta presunta colaboración ad honorem por parte de un operador que afirma facturar fortunas en el mercado internacional enciende las alarmas de los investigadores, que sospechan de esquemas de financiamiento opacos y servicios no declarados.

Las contradicciones también afloraron al momento de justificar sus primeros pasos en territorio boliviano, un itinerario que el propio consultor no pudo precisar con claridad. Cerimedo admitió haber ingresado al país por primera vez en 2024 financiando el viaje de su propio bolsillo, pero ante la Justicia afirmó «no recordar» la razón de aquella visita inicial ni las reuniones mantenidas. Pese a ese llamativo olvido, el exasesor libertario insistió en que su objetivo posterior era afincarse en Bolivia para desarrollar un proyecto de marketing, negando tajantemente haber oficiado como representante de la Presidencia o de la familia del jefe de Estado.

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El millonario patrimonio expuesto ante los estrados judiciales contrasta fuertemente con la situación procesal que el consultor arrastra en la Argentina, donde la Justicia comercial dictó la inhibición general de sus bienes e intimaciones de pago por deudas acumuladas. La narrativa del éxito empresarial de un millón de dólares al mes tambalea frente a un legajo judicial que expone incumplimientos financieros en su país natal, sembrando interrogantes sobre la verdadera procedencia de los recursos que financiaron sus maniobras políticas en la región.

Cercado por múltiples frentes que van desde la tentativa de femicidio hasta el lavado de activos y la supuesta cobertura al narcotráfico, Cerimedo apela a la ostentación de cifras astronómicas para construir una fachada de solvencia internacional. Mientras el expediente en La Paz suma evidencias sobre sus movimientos corporativos, las explicaciones del exestratega de Milei dejan al descubierto los contornos oscuros de la consultoría política trasnacional, donde las fronteras entre el marketing, los negocios no declarados y el poder político resultan cada vez más difusas.

Fuente: Tiempo Argentino

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