Un informe muestra que la cantidad de viviendas creció mucho más que la población entre 2010 y 2022. Los hogares de una y dos personas ya representan el 52,3% del total, mientras la ciudad de Santa Fe registra menos nacimientos, más adultos mayores y una creciente cantidad de familias que alquilan.
La ciudad de Santa Fe está cambiando la forma en que sus habitantes viven y organizan sus hogares. En los últimos quince años, la población creció poco, pero la cantidad de hogares aumentó de manera significativa y cada vez son más frecuentes las viviendas ocupadas por una o dos personas.
El fenómeno surge del informe La ciudad de Santa Fe en transformación. Tendencias sociodemográficas, urbanas y económicas, elaborado por Santa Fe Cómo Vamos, una iniciativa conjunta de la Municipalidad de Santa Fe, la Bolsa de Comercio y universidades de la ciudad.
Uno de los principales datos del estudio indica que, entre 2010 y 2022, la cantidad de hogares creció un 20%, mientras que la población tuvo un incremento considerablemente menor.
La composición interna de esos hogares también se modificó: los hogares de una y dos personas pasaron de representar el 43,7% al 52,3% del total.
En otras palabras, más de la mitad de los hogares santafesinos están actualmente conformados por una o dos personas.
Una ciudad con más hogares, pero menos habitantes por vivienda
La diferencia entre el crecimiento de la población y el de los hogares es uno de los principales indicadores de la transformación demográfica de Santa Fe.
La ciudad alcanzó los 408.572 habitantes en el Censo 2022, pero entre 2010 y 2022 su población aumentó solamente un 4,4%.
En el mismo período, en cambio, el número de hogares creció 20%.
La combinación de ambos procesos implica una reducción del tamaño promedio de los hogares y plantea nuevas necesidades para la planificación de la ciudad.
La demanda habitacional, por ejemplo, ya no depende solamente de cuánto crece la población, sino también de cuántos hogares se forman y cuántas personas viven en cada uno.
Este fenómeno puede estar relacionado con distintos cambios sociales y demográficos, como la mayor cantidad de personas que viven solas, parejas sin hijos, hogares monoparentales y la mayor expectativa de vida.
Más hogares unipersonales y de dos integrantes
El informe muestra con claridad cómo cambió la estructura familiar.
Los hogares compuestos por una o dos personas representaban el 43,7% del total en 2010. Para 2022, ese porcentaje había aumentado hasta el 52,3%.
El crecimiento de este tipo de hogares modifica las necesidades de vivienda y también la manera en que se utilizan los servicios, el transporte y el espacio urbano.
Una ciudad con más hogares pequeños requiere, potencialmente, una oferta habitacional más diversificada, con unidades adecuadas para personas solas, parejas y familias de menor tamaño.
A la vez, el envejecimiento de la población genera nuevos desafíos vinculados con los cuidados, la accesibilidad y la posibilidad de que personas mayores continúen viviendo de manera autónoma.
Menos nacimientos y una población más envejecida
El achicamiento de los hogares ocurre al mismo tiempo que Santa Fe atraviesa un fuerte cambio en su estructura demográfica.
La tasa de natalidad cayó de 21,8 nacidos vivos cada mil habitantes en 2014 a 8,7 en 2025.
En paralelo, la tasa de mortalidad alcanzó 10,6 muertes cada mil habitantes durante 2025, lo que llevó a la ciudad a registrar por primera vez un crecimiento vegetativo negativo.
El envejecimiento también se profundizó.
Entre 1991 y 2022, la población de hasta 14 años pasó de representar el 30,7% al 20,4%, mientras que el grupo de personas de 65 años y más aumentó del 9,1% al 12,6%.
Así, la ciudad no solamente tiene hogares más pequeños: también tiene una estructura poblacional con menos niños y una mayor proporción de adultos mayores.
Creció el número de hogares que alquilan
Los cambios en la composición de los hogares también tienen un correlato en el mercado de la vivienda.
Entre 2010 y 2022, la cantidad de hogares inquilinos pasó de 22.026 a 35.149.
Su participación dentro del total de hogares aumentó del 17,6% al 23,4%.
El incremento de los hogares pequeños y de los hogares inquilinos plantea nuevos desafíos para las políticas de vivienda y para la planificación urbana, especialmente en relación con la disponibilidad, ubicación y características de las unidades habitacionales.
También aumentó la presencia de departamentos frente a las casas, aunque estas últimas continúan siendo el tipo de vivienda predominante en la ciudad.
La transformación también cambia las prioridades urbanas
El nuevo perfil de los hogares tiene consecuencias que van más allá del mercado inmobiliario.
Una ciudad con hogares más pequeños puede demandar nuevos formatos habitacionales, servicios de cercanía y políticas de cuidado adaptadas a personas que viven solas o con pocos integrantes.
El envejecimiento de la población agrega además la necesidad de pensar en accesibilidad urbana, movilidad, salud y acompañamiento para adultos mayores.
Al mismo tiempo, la reducción de los nacimientos modifica progresivamente las necesidades vinculadas con jardines, escuelas y otros servicios destinados a niños y adolescentes.
El desafío consiste en anticiparse a estos cambios y adaptar la infraestructura y las políticas públicas a la ciudad que se está formando.
Mujeres: más presencia universitaria y maternidad más tardía
La transformación de los hogares también se desarrolla en paralelo con cambios en las trayectorias educativas y laborales de las mujeres.
Entre 2008 y 2024, la matrícula universitaria creció 67,2% y las mujeres pasaron de representar el 53,9% al 60,6% de los estudiantes.
Al mismo tiempo, se observa una postergación de la maternidad.
El porcentaje de nacimientos correspondientes a embarazos adolescentes cayó del 18,6% en 2014 al 8,5% en 2025, mientras que los embarazos tardíos pasaron del 13,9% al 20,9%.
Estos cambios forman parte de una transformación más amplia de las trayectorias de vida y de la composición de los hogares.
El mercado laboral también cambió
La estructura laboral de Santa Fe presenta modificaciones que acompañan esta nueva realidad social.
El comercio continúa siendo el principal generador de empleo privado registrado, con el 24,2% de los puestos, seguido por enseñanza, servicios personales, industria y construcción.
Pero el peso del trabajo por cuenta propia aumentó: pasó del 19,2% al 29,2% entre 2007 y 2025.
Dentro de ese universo, la informalidad alcanzó el 64,2%.
La situación laboral también presenta diferencias de género. Durante ese período, la tasa de empleo promedio fue de 48,9% para los varones y 32,5% para las mujeres.
Una ciudad que crece poco y se extiende hacia el Gran Santa Fe
Otra característica del nuevo escenario es la desaceleración del crecimiento poblacional de la ciudad.
Mientras Santa Fe creció apenas 4,4% entre 2010 y 2022, las localidades que forman parte del Gran Santa Fe tuvieron una expansión demográfica mayor.
Esto evidencia un proceso de crecimiento y redistribución de población dentro del aglomerado, que también impacta sobre las necesidades de movilidad, infraestructura y servicios.
La ciudad central, en tanto, enfrenta el desafío de adaptarse a una población que crece lentamente pero que se organiza en una cantidad cada vez mayor de hogares.
Más vehículos y nuevas formas de movilidad
La manera de desplazarse por Santa Fe también se modificó durante el período analizado.
Entre 2012 y 2025, el parque automotor creció 43,1% y llegó a 239.149 vehículos.
Las motocicletas tuvieron un crecimiento destacado: pasaron de 15 a 20 por cada 100 habitantes, mientras que los automóviles aumentaron de 22 a 23 cada 100 habitantes.
En contrapartida, el sistema de colectivos perdió aproximadamente 30,8% de sus pasajeros respecto de 2011.
Las bicicletas públicas aparecen como una alternativa en expansión: sus usuarios activos crecieron 94,5% entre 2023 y 2025.
Santa Fe frente a una nueva estructura social
Los datos de Santa Fe Cómo Vamos muestran que la transformación de la ciudad no puede medirse solamente por el crecimiento o disminución de su población.
Santa Fe tiene hoy más hogares, pero de menor tamaño; menos nacimientos; una población más envejecida; más hogares que alquilan y nuevas formas de estudiar, trabajar y movilizarse.
El dato de que los hogares de una y dos personas ya representan el 52,3% del total resume buena parte de esa transformación.
La ciudad que surge de estos cambios necesita nuevas respuestas en materia de vivienda, cuidados, movilidad, infraestructura, servicios públicos y planificación urbana.
Información para anticipar los cambios
Santa Fe Cómo Vamos funciona como una herramienta de seguimiento de la realidad local y reúne información sobre condiciones de vida y vivienda, educación, salud, empleo, seguridad, movilidad, ambiente, gestión de riesgos, finanzas municipales y actividad económica.
La iniciativa es desarrollada por la Municipalidad de Santa Fe y la Bolsa de Comercio de Santa Fe, junto con un Consejo Asesor integrado por la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Católica de Santa Fe y la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Santa Fe.
El nuevo informe propone justamente utilizar esa información histórica para mirar hacia adelante.
La transformación de los hogares ya está ocurriendo. El desafío para Santa Fe será reconocer ese nuevo perfil de ciudad y adaptar sus políticas para responder a una población que vive de otra manera, en hogares más pequeños y con necesidades cada vez más diversas.
Fuente: UNO Santa Fe

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