Nunca antes una persona trans había alcanzado un cargo de esa jerarquía dentro del sistema de Justicia. La propia institución calificó la posesión como un marco de representatividad y diversidad dentro de las instituciones públicas del país.
El pasado 31 de julio, Fabi Diniz de Queiroz Pilate juró como promotora de Justicia sustituta del Ministerio Público del Estado de Amazonas (MPAM), convirtiéndose en la primera mujer trans en ocupar un cargo equivalente al de fiscal en toda la historia de Brasil. La ceremonia se realizó en la sede de la Procuraduría General de Justicia, en el barrio Nova Esperança, zona oeste de Manaus, donde además de Fabi fueron juramentados otros cuatro promotores aprobados en el mismo concurso público.
El acto, más allá de su valor institucional, representa un quiebre simbólico en un país marcado por los crímenes de odio a personas trans y racializadas.
En un Poder Judicial históricamente blanco, cis y masculino —basta ver que en algunos tribunales estatales la presencia femenina apenas roza el 26%—, la llegada de Fabi Diniz de Queiroz Pilate funciona como una fisura en el mármol: nunca antes una persona trans había alcanzado un cargo de esa jerarquía dentro del sistema de Justicia. La propia institución calificó la posesión como un marco de representatividad y diversidad dentro de las instituciones públicas del país.
Quién es Fabi Diniz: una trayectoria construida a pulmón
Oriunda de Paranaíba, Mato Grosso do Sul, Fabi Diniz de Queiroz Pilate es abogada por la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS), casa de estudios donde también cursó su maestría y doctorado. Cuenta además con especializaciones en Ciencias Criminales y Psicología Jurídica por la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais, y se desempeñó como docente en la Universidad Estadual de Mato Grosso do Sul.
Antes de aprobar el concurso, acumuló casi una década de experiencia en tareas vinculadas al Ministerio Público, entre pasantías y asesoría jurídica. Tiene en su espalda una carrera académica sólida, sostenida en el tiempo, que la propia burocracia estatal no pudo ignorar.
Sobre el peso de la fecha, ella misma aseguró que su nombramiento excede su trayectoria personal y representa una conquista histórica y colectiva de un grupo de ciudadanos todavía privados de derechos básicos de ciudadanía. Y fue más allá al sostener que su ingreso al Ministerio Público le demuestra a la sociedad brasileña que las personas trans también pueden ocupar espacios de poder.
Representación en espacios de poder: lo que todavía falta
Que Fabi Diniz de Queiroz Pilate llegue a la fiscalía no resuelve, ni de lejos, la deuda estructural de Brasil con su población trans. Según datos de la Red Nacional de Personas Trans de Brasil, en 2017 el 82% de las personas trans estaba fuera del sistema educativo entre los 14 y los 18 años, un dato que explica por qué el acceso a carreras universitarias y, más aún, a cargos jerárquicos del Estado sigue siendo la excepción y no la regla. Por eso la propia procuradora general del Amazonas, Leda Mara Nascimento Albuquerque, enmarcó la posesión en un país donde la población trans todavía lucha a diario por el derecho a existir con seguridad y dignidad.
Su nombramiento representa, entonces, un paso importante para la representación dentro del Poder Judicial: no como cupo ni como gesto, sino como corrimiento real de una frontera que durante décadas se creyó infranqueable. Porque además de su amplia preparación académica y profesional —doctorado, especializaciones, años de asesoría jurídica—, la llegada de Fabi Diniz recuerda algo que las travestis y mujeres trans vienen diciendo hace tiempo: el verdadero obstáculo nunca fue la capacidad, sino las barreras que durante años les impidieron a muchas personas trans acceder a espacios de decisión.
Fuente: Página 12

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