Victoria Peterson lidera en el Imal (Conicet-UNL) un equipo que creó una tecnología basada en inteligencia artificial capaz de traducir la actividad cerebral en movimientos dentro de un videojuego, sin que el paciente necesite mover la mano. El proyecto, desarrollado íntegramente en Santa Fe, avanza ahora hacia una evaluación clínica en colaboración con el Instituto Fleni.


En el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (Imal), ubicado en el predio del Conicet, sobre la ruta nacional 168, el tiempo transcurre entre mucha materia gris y un entorno silencioso y verde. Allí funciona el laboratorio donde la ingeniera biomédica Victoria Peterson prueba una tecnología que, a primera vista, parece un videojuego. Pero lo que sucede frente a la pantalla es bastante más complejo: un voluntario, conectado a una computadora mediante una gorra con electrodos, primero realiza una sincronización y luego comienza el desafío. En la pantalla aparece una mano virtual que abre y cierra los dedos, después, toma una moneda y suma puntos. Sin embargo, su mano real permanece completamente inmóvil, ni siquiera un dedo corrió. El movimiento ocurre porque el participante lo imagina, la computadora interpreta las señales eléctricas del cerebro y las convierte en órdenes digitales.

Fuente: El Litoral

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