El intendente local, Ariel Succurro, explica la profundidad de esta decisión en un clima de época que pregona el individualismo y la falta de solidaridad.
“Hay una Argentina profunda que piensa en el otro, que piensa de otra manera a la que muchos dicen en tiempo de individualismo”, dice Ariel Succurro a Buenos Aires/12. El intendente de Salliqueló define, con esta frase, la noticia que sacudió al pueblo. Un vecino falleció y decidió dejar más de 120 hectáreas al municipio para las vendan e inviertan lo recaudado en el Hospital Municipal. Las primeras estimaciones hablan de más de mil millones de pesos.
El gesto llegó de parte de Julián Gallego. Viudo y sin hijos, pasó gran parte de sus últimos años el hospital, único efecto de salud en todo el distrito. Tal como dice Succurro, la atención de enfermeros y médicos, así como las mucamas y el personal de limpieza y mantenimiento, son parte de la comunidad. Aquí irá todo el dinero que se llegue tras reunir tras cumplir con el testamento.
Se trata de un “testamento con cargo”, explica el intendente. Es decir, tiene una obligación accesoria. En este caso, Gallego fue muy claro. Dejó sus 121 hectáreas de campo en manos de la municipalidad, pero con una sola opción: venderlas y usar la plata para ampliar, restaurar y mejorar el hospital. Según detalla Succurro, dejó por escrito que se construya un quirófano, una planta de oxígeno y una sala de médicos, entre otras obras.
“Cayó como una bomba de alegría”, cuenta el intendente salliquelense, al tiempo que reconoce y transmite su respeto por el dolor que significó la pérdida para la familia. “Se da en un momento que se pregona que cada cual se salve solo y mira para adentro, ahí aparece el gesto de un vecino que le regala a su comunidad la gran mayoría de su capital para que después lo disfruten las personas que atraviesan una cuestión de salud”, apunta.
Ver esta publicación en Instagram
“Es un gesto que tiene que ser ejemplo de que los valores, los principios y nuestra identidad no están perdidos”, remarca. Ahora, los tiempos son procesales y judiciales. Si bien la municipalidad es beneficiaria, la encargada de llevar adelante la venta de la tierra es una albacea testamentaria. Se trata de un letrado, en este caso una abogada, designada por la Justicia y que lleva la responsabilidad de velar estrictamente por el cumplimiento de la voluntad de quien firmó el testamento.
Recién cuando se consume la transacción, los fondos llegarán al municipio. A partir de ese momento, tiene un año para llevar adelante la ejecución de las obras en el hospital, por lo que ya está puesta en marcha la maquinaria de planificación y diseño del equipo de Succurro para adelantar todos los tiempos posibles y poner en marcha las tareas apenas tengan los fondos de forma “transparente y visible, como hacemos todo”.
Confiar en el Estado
En declaraciones a medios locales, la directora del Hospital Municipal, Andrea Vidaurre, destacó la “conciencia social y solidaridad” de Gallego. El vecino tuvo una operación de cadera que lo llevó a permanecer gran parte de sus últimos años en el hospital, lo que creó un profundo vínculo con sus trabajadores. Así, al momento de partir, dejó en su testamento que tres parcelas de tierra rural, que equivalen a 121 hectáreas, sean vendidas y se utilice lo obtenido para mejorarlo.
Según Succurro, una hectárea en Salliqueló puede cotizar entre 6 mil y 8 mil dólares. Depende, principalmente, de su fertilidad, y también de su equipamiento como un molino o corrales. Pero, si se toma el mínimo valor posible, la venta de la propiedad brindaría 726 mil dólares, lo que equivale a casi 1.100 millones de pesos.
Si se pregunta cuánto invirtió el gobierno nacional en obra pública, el número es similar a otros puntos del país: cero pesos. Al momento de asumir, Javier Milei decidió paralizar todas las obras llevadas adelante por Nación y frenó todas las licitaciones. No se hicieron escuelas ni centros de salud.
Es en este contexto que, desde su lugar, Gallego confió en el Estado como el garante para llevar adelante una obra que transforme la vida de su comunidad. Ahí reside gran parte del agradecimiento de Succurro que, en paralelo, cuenta que estaban en proceso gestiones con Gabriel Katopodis para traer nuevas soluciones al hospital.
Cuenta que, en estos momentos, se están iniciando las tareas para contar con un nuevo acceso a la ciudad producto de la gestión de Axel Kicillof. También se está construyendo la Casa de la Provincia y nuevas aulas en el centro universitario. “Esto nos hace recalcular prioridades porque no queremos esperar ni un minuto”, afirma el intendente.
Reconoce que mantenía conversaciones con el ministro de Infraestructura bonaerense para edificar una nueva área de salud mental dada la urgencia. De todas maneras, desde su asunción, logró mejorar la accesibilidad al hospital, también las habitaciones de pediatría y la calefacción. “Pero lo que viene será majestuoso”, dice Succurro.
Fuente: Página 12

Comenta sobre esta publicación