Nuevamente el presidente de la nación argentina, parece que le queda muy grande esa investidura, vociferando pavadas de un libreto ya gastado de tanto mal olor discursivo, parece que desea seguir superándose en su vocabulario de cloaca anarcocapitalista.
Ahora fue el turno de un nuevo bunker de la runfla gobernante que decidieron recaudar fondos para la campaña libertaria en la Fundación Faro de su Salieri el repulsivo Agustin Laje, el objetivo es recaudar dinero de los “empresaurios libertos” para oscuras intenciones de la runfla que gobierna el país.
El despreciable personaje dijo y con la luz baja : “Los que tanto reclaman por las jubilaciones son los mismos que en su momento vetaban y dejaron jubilaciones de 80 dólares. Hoy las jubilaciones están arriba de 320 dólares y hay salarios de 1100 dólares, se multiplicaron. Dicen ‘ay, no se llega a fin de mes’, pero eso es un discurso que solo sirve para ponerse sensiblero. Si fuera cierto ustedes deberían caminar por la calle y estaría lleno de cadáveres“.
También trató a sus oponentes políticos como “zombis que tienen parásitos mentales”, y anunció que, desde la fundación que conduce Laje, enviarán un grupo de “24 reformistas” a todas las provincias, para evaluar “qué impuestos provinciales y municipales se pueden dejar de cobrar”, y “cuántos ñoquis sobran”.
De coordinar ese equipo estará a cargo Felipe Núñez, asesor de gabinete del Ministerio de Economía. Por otra parte, con un claro tono de campaña y preocupado porque le dan mal las encuestas en la Provincia de Buenos Aires, dijo que el 7 de septiembre “será el piso”, y repitió que “hay que ponerle el último clavo al cajón del kirchnerismo”.
Lo que debería pensar más es la estrategia inteligente para establecer el dialogo con los gobernadores que en apariencia están tratando de despegarse cada vez más de la gestión de Javier Milei ante la agresión financiera que les brinda, no les paga las coparticipaciones y encima les arma su propia lista en los diferentes territorios provinciales, algo que es visto como un ninguneo para nada fácil de digerir cuando antes le dieron el respaldo para sus tropelías dictadas por el FMI ahora parece que ya no le creen. Lo mas sensato es delegar la función de los acuerdos con un especialista como Francos.
Vuelve a repetir el libreto de un relato que ya pocos argentinos están dispuestos a creer, pues están más preocupados por subsistir que analizar cada expresión de odio que baja desde Barcalce 50.

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