En su habitual columna el periodista Gustavo Carlos Castro analiza el intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

“Es como que uno al principio quiere no creer que pasó lo que efectivamente pasó uno intenta pretender que en realidad fue una pistolita de agua le tiraron agua fue una broma de mal gusto, uno quiere creer que no íbamos a llegar a lo que se llegó que esta dinámica perversa de mensajes cargados de odio y violencia en donde se plantea lisa y llanamente la desaparición el aniquilamiento, la supresión del adversario político y de su principal figura en este caso y mayor líder política que tiene el país que es Cristina Fernández de Kirchner uno quería creer que la sociedad estaba lo suficientemente inmunizada como para que eso no vaya más allá de algunas escaramuzas en los medios y en las redes sociales”.

“Pues bien hemos llegado, nos ha caído la ficha finalmente que todas esas barbaridades, esas toneladas de materia fecal que se vuelca sobre la cabeza, sobre el cerebro y sobre el sentimiento de la gente finalmente generan resultados como los que hemos visto, la carrera de salvajada que hemos observado y verificado en las últimas semanas que incluyeron un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación para lisa y llanamente ejecutar y pasar por las armas a la vicepresidenta y el proyecto, que hemos visto en la legislatura de CABA de este señor Roberto Garcia Moritan más conocido por su nombre del marido de  Pampita, para demoler el  edificio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que tiene además la característica fundamental de tener dos grandes imágenes del rostro de Eva Perón ese clima que además es propio también de la peligrosísima dinámica interna del mayor conglomerado político opositor me refiero a Juntos por el Cambio en donde en la feroz interna que se vive en esa coalición se estaba dirimiendo por ver quien decía la la barbaridad más grande o quien se hacia el más duro o quien generaba el mensaje más ingeniosamente cruel incluso con respecto al kirchnerismo a los kirchneristas y a la figura de la propia vice presidenta”.

“Más allá de que se trate de un episodio de que alguien individualmente llegó al acto de locura de pretender asesinar a la vice presidenta este acto individual es producto de un caldo de cultivo político, social y mediático que hemos visto como se ha ido agudizando y si ya estaba en niveles que había traspasado todos los límites de las reglas mínimas de la democracia, en estos últimos días esas actitudes se aceleraron y se agudizaron y lo de ayer en todo caso fue un emergente”.

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