El responsable de la Pastoral de Adicciones del Arzobispado sostuvo que la edad de inicio en los consumos problemáticos es cada vez más temprana. Remarcó la falta de centros públicos de recuperación para menores y apeló al trabajo conjunto de la sociedad.


Adalberto Lobato, responsable de la Pastoral de Adicciones del Arzobispado de Santa Fe, advirtió sobre el alarmante descenso en la edad de inicio en el consumo de sustancias y adicciones en la provincia. En diálogo con LT10, el referente sostuvo que la problemática atraviesa cada vez más a adolescentes que acceden a estupefacientes como alcohol, marihuana, cocaína y crack, además de enfrentar adicciones comportamentales asociadas al juego de apuestas. Asimismo, señaló la falta de centros públicos de recuperación especializados en menores, urgiendo a consolidar un abordaje integral entre el Estado y la comunidad.

Respecto al mapa de las sustancias, Lobato mostró su preocupación por la rápida propagación de drogas de elevada toxicidad y citó la encuesta de Sedronar de 2025, la cual indica que siete de cada diez chicos consumen alcohol. Alertó sobre la presencia del crack —cocaína fumada— y del «tussi», remarcando el severo daño neurobiológico y conductual que producen. Al respecto, el entrevistado enfatizó que «el consumo atraviesa más adolescentes y ha bajado la edad», al tiempo que advirtió sobre el impacto del crack señalando que «destruye la situación neuronal y las cuestiones propias de conducta».

En relación con los factores desencadenantes, el especialista explicó que detrás de cada adicción suele existir «una herida afectiva» vinculada a la soledad, el abandono o la falta de contención familiar. Si bien destacó la necesidad de revalorizar el acompañamiento escolar y la fijación de límites sanadores en el hogar, dejó en claro que la contención no puede recaer únicamente en las familias o las instituciones religiosas. Sobre la distribución de responsabilidades, afirmó de forma categórica: «La primera responsable es el Estado; el Estado tiene que velar por esta cuestión del consumo», instando a frenar el narcotráfico y evitar la peligrosísima naturalización del tráfico de drogas como salida laboral juvenil.

En materia de prevención, Lobato propuso incorporar en las escuelas contenidos sobre gestión de emociones, salud mental y la dimensión espiritual dentro de los procesos de sanación integral. Destacó las iniciativas impulsadas por alumnos de escuelas secundarias locales para generar conciencia entre sus pares y subrayó que el abordaje preventivo debe extenderse a clubes y organizaciones barriales. Según manifestó el referente pastoral, resulta clave dialogar abiertamente con los adolescentes en las aulas para «poner en palabras todo lo que les va pasando» y evitar que caigan en redes delictivas o de aislamiento.

Por último, el representante arzobispal detalló las acciones de asistencia que realiza la Pastoral, entre las que sobresalen la primera escucha y el desarrollo de los «Grupos del Buen Pastor» en distintas parroquias para acompañar tanto a los jóvenes afectados como a sus familias. Asimismo, invitó a la comunidad a sumarse como voluntarios y recordó que se encuentra disponible una línea de WhatsApp (3498-415727) y redes sociales para brindar orientación y contención. «Todos tenemos que tener red para poder acompañarnos en estas situaciones», concluyó Lobato.

Fuente: LT10

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