Cuando la tasa de mortalidad infantil desnuda la retirada del Estado en materia de políticas públicas para sus ciudadanos, pasamos nuevamente a ver de manera explícita las causas del empobrecimiento de una sociedad.
Se conoce que algunos números dicen más que mil palabras y quizás este sea el caso particular que, comparándolo con otros países, nos indica cuán lejos o cerca nos encontramos de lograr ser un país desarrollado, independiente económicamente, libre y soberano.
Esta tasa de mortalidad infantil es un indicador robusto que devela de manera explícita las condiciones de vida de una población; si es un valor alto, refleja condiciones de vida muy malas, con escaso acceso a la salud pública y a los programas que tienen como objetivo mantener con vida a los que nacen. Y si sus valores son bajos, guarda relación con buena calidad de vida y acceso a programas sociales y de salud.
Históricamente, la mortalidad infantil ha evidenciado un estrecho vínculo con los modelos económicos y sociales que han aplicado las diversas gestiones de gobierno. En períodos expansivos donde se fortalecen el empleo, la salud pública y los programas de asistencia social, la tasa de natalidad es baja. Cuando transitamos períodos de ajustes económicos, desinversión estatal y condiciones de vida muy deterioradas, esta tasa es alta.
Para lograr entender cómo interpretar este número, tenemos que respondernos una pregunta fundamental: ¿de dónde sale esta tasa de mortalidad infantil?
Matemáticamente, la tasa de mortalidad infantil es el total de defunciones de menores de un año tomado durante un año en particular, dividido por el número de nacidos vivos ese mismo año, multiplicado por mil.

De aquí uno podría suponer sin temor a equivocarnos que cuando se incrementan las muertes y disminuyen los nacidos vivos, la tasa de mortalidad infantil se incrementa. Y cuando el número de muertes de menores de un año disminuye y el número de nacidos vivos aumenta, consecuentemente la tasa tiende a disminuir.
Las medidas de ajuste y endeudamiento externo de las recetas neoliberales no son nuevas en nuestro país; fueron aplicadas en los siguientes periodos: 1976-1983, en los noventa, la década del menemato, 4 años de Macri y los actuales 2 años de Javier Milei. Encontrar tasas elevadas en estos periodos no es casualidad, pues responden a la causalidad del empeoramiento de la calidad de vida, falta de empleo y desinversión, recortes en políticas públicas.
La siguiente tabla comparativa es la tasa de mortalidad infantil en el periodo 1990-2018.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la DEIS, Ministerio de Salud de la Nación.
La tendencia en este periodo analizado ha sido a la baja, con un valor muy alto en 1990 de 25, que ha descendido paulatinamente, con algunos años en que se ha incrementado; habría que relacionar algún en año particular con alguna crisis.
En el gobierno de Néstor Kirchner y los dos periodos de Cristina Fernández de Kirchner (2003-2015), lo recibieron con una TMI de 16,5 y lo entregaron con 9,7.
El siguiente periodo analizado es más actual porque se refiere a 2019-2024, incluyendo los periodos de los gobiernos completos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, con solo un año de la LLA.
En el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) lo recibió con 9,7 y lo dejó con 9,2.
En el gobierno de Alberto Fernández (2019-2023) recibió con 9,2 y lo entregó con 8.
En el actual gobierno de Javier Milei, que lo recibió con 8, lo ha elevado a 8,5 en la mitad de la gestión, siendo un indicador que tiene que ver de manera directa con la desfinanciación de los programas que apuntalaban a la salud pediátrica, a la no ejecución o subejecución de programas de prevención a las madres gestantes, falta de controles en el cumplimiento del calendario de vacunas. Básicamente, la retracción de las obligaciones del Estado en materia de salud pública conjuntamente con la eliminación por decreto del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la DEIS, Ministerio de Salud de la Nación.
Todas estas causas generan inexorablemente muertes de niños y niñas antes de llegar al año de vida. En una sociedad que se desgarra las vestiduras frente a hechos de violencia explícitos, mira para otro lado cuando esas muertes tienen causas en decisiones de un gobierno cruel e insensible. La doble moral instalada en la sociedad argentina, que se conmueve viendo a la madre de Jeremías Monzón junto a la senadora Patricia Bullrich, pero no se conmueve de la misma forma cuando la muerte de menores se da día tras día producto de las políticas de muerte del actual gobierno libertario.

FM Chalet
Fuentes consultadas:
Crece la mortalidad infantil en Argentina Fundación Soberanía Sanitaria
28 enero, 2026
DEIS, Ministerio de Salud de la Nación
DOSIER ESTADÍSTICO DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES. Noviembre de 2025 INDEC

Comenta sobre esta publicación