El proceso, a cargo de especialistas del Museo Rosa Galisteo, arrancará por la estabilización del soporte/tela, es decir por los desgarros y deformaciones y por el bastidor. A continuación se abordará la capa pictórica con la consolidación, limpieza y reintegración de la pintura. Un dato a favor: el rostro del Brigadier, uno de los sectores más delicados, está intacto.


Fuente: El Litoral

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