El ministro de Economía instó a abandonar la “obsesión” con el valor del dólar para potenciar la producción nacional, que dijo requiere en cambio de menos impuestos y regulaciones para aminorar el costo y mejorar infraestructura. También admitió que la abundancia de dólares puede plantear hacia adelante un problema de apreciación.
Luis Caputo, ministro de Economía de la Nación, se concentró este miércoles en discutir una de las ideas más arraigadas de la economía argentina que volvió a cobrar protagonismo durante las últimas semanas: la competitividad dada por el valor del dólar como motor para incentivar la producción nacional.
La definición apareció durante su exposición de este miércoles en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde el ministro desplegó una defensa integral del programa económico y puso especial énfasis en separar el crecimiento de las devaluaciones.
“Hay muchos que siguen, en particular los economistas más grandes de los 80, con esa obsesión con el tipo de cambio”, planteó Caputo. Y completó el diagnóstico con otra crítica: “Tienen una mezcla de obsesión con el tipo de cambio y desprecio por el equilibrio fiscal”.
Y ante el círculo rojo cordobés aseguró que no habrá sobresaltos debido al plan del gobierno: “El flujo de dólares es cada vez más alto, esto garantiza que no vamos a tener problemas en el tipo de cambio, como en el pasado. Van a estar entrando muchas más inversiones. El cambio fundamental esta vez ha sido la decisión política de atacar el problema de raíz, de no atropellar la propiedad privada, de no violar la santidad de los contratos y de no llevarse puestas las instituciones”, afirmó ante el auditorio.
Producir sin devaluar
Sobre el terreno productivo, el ministro trazó una frontera. Sostuvo que para el equipo económico del presidente Milei, la competitividad no se construye abaratando el peso frente al dólar, sino reduciendo costos que pesan sobre las empresas. Enumeró cuatro: impuestos, regulaciones, infraestructura y financiamiento.
Según Caputo, la suma de esas distorsiones representa un margen de mejora considerable. “En la sumatoria de todas esas cosas hay un costo hoy extra para las empresas que tranquilamente podríamos mejorar 20 puntos porcentuales”, calculó.

La argumentación buscó descartar la discusión sobre si el peso está o no atrasado, que volvió a cobrar fuerza durante los últimos días a raíz de las declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier sobre un eventual atraso en la cotización de la moneda norteamericana. La respuesta fue que el problema se resuelve con reformas sobre el costo de producción nacional. “Nosotros la competitividad no la vemos por el lado del tipo de cambio”, insistió durante el intercambio con el presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Manuel Tagle.
La comparación con el esquema anterior atravesó buena parte de la exposición. Caputo cuestionó un modelo industrial basado, según describió, en tarifas subsidiadas, tipos de cambio diferenciales y restricciones a las importaciones. A pesar de ese nivel de protección, sostuvo, la producción industrial había retrocedido. “Claramente estábamos en un modelo que no servía”, marcó.
Y recalcó la apuesta libertaria: abrir mercados, bajar costos y permitir que las empresas argentinas puedan competir no sólo por el consumidor local sino también en el exterior. Reiteró, en ese sentido, que el dólar deja de ser la variable que debe acomodar el resto de la economía. “Entre las bajas de impuestos, las mejoras en infraestructura, la baja en las regulaciones y el costo financiero, todo eso es lo que realmente va a hacer que seamos una Argentina competitiva”, definió Caputo en el escenario cordobés.
Vaca atada
Caputo vinculó este fenómeno con el aumento exponencial que vienen generando las exportaciones de energía, minería, además de lo que siempre aporta el campo. Destacó que esos sectores están generando una oferta creciente de divisas y sostuvo que esa tendencia reduce el riesgo sobre la economía. “Vaca Muerta estuvo siempre ahí. No cambió nada. Lo que cambió es el modelo”, afirmó el ministro, arrogándose la bonanza extractiva de la cuenca neuquina.
Asimismo, adelantó que en los próximos días se va realizar un anuncio por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) por hasta USD 50.000 millones siendo lo que garantiza flujo para los próximos años y que hará que el crecimiento sea sostenible en el largo plazo.

Ante una pregunta del público sobre una eventual apreciación de la moneda, Caputo señaló que el Banco Central enfrenta ahora “un problema mejor que antes”: ya no la devaluación, sino la posibilidad de una reevaluación del peso. Por eso, dijo que la autoridad monetaria deberá calibrar cuánto comprar para acumular reservas sin inyectar una cantidad de pesos que complique la desinflación. “Hay una sintonía fina”, confió el titular de Hacienda.
Caputo repasó en esa hoja de ruta las rebajas tributarias: eliminación del impuesto PAIS, modificaciones en Bienes Personales, derechos de exportación, impuestos internos y aranceles, y afirmó que esas medidas significaron devolver al sector privado el equivalente a unos US$ 20.000 millones anuales. Y prometió nuevas eliminaciones de impuestos, pero las condicionó al sostenimiento del equilibrio fiscal. “Todavía tenemos que eliminar el impuesto al cheque, tenemos que terminar con las retenciones”, señaló, al tiempo que reclamó un esfuerzo equivalente de provincias y municipios sobre Ingresos Brutos y tasas locales.
También incluyó dentro de la estrategia la concesión de corredores viales, la Hidrovía y los ferrocarriles de cargas. El objetivo, explicó, es reducir costos logísticos y acompañar el crecimiento exportador. Y sumó un tercer factor: el costo financiero. Caputo vinculó la baja del riesgo país con la capacidad de provincias y empresas de financiar proyectos que, con tasas más altas, directamente dejarían de ser rentables.
Finalmente, hizo un llamado a los empresarios para que invirtan. Pidió “meterle pata”, asegurando que lo “imposible” ya se hizo (déficit cero y baja de inflación) y ahora les toca a los particulares hacer una expansión en la economía. En ese sentido, descartó que en las elecciones vayan a existir problemas y garantizó que 2027 será un año “muy positivo”.
Fuente: El Litoral

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