La expresidenta se asomó al balcón para homenajear a la madre de Plaza de Mayo. La emotiva caravana que llegó a Constitución.

“Como Cristina merecía despedirse de Taty, Taty vino a ella”, declaró Alzira, integrante del Movimiento de Jubilados, de pie frente al domicilio de la ex presidenta. A la una del mediodía, junto con el sol llegó el cortejo fúnebre de Taty Almeida al barrio de Constitución. Entre familiares e integrantes de organismos de derechos humanos, sindicales y políticos, la caravana se posicionó sobre la calle San José y Cristina Fernández de Kirchner salió al balcón desde donde cumple prisión domiciliaria, para despedir a Taty con besos a la distancia.

Muchos bajaron de los coches para saludar a Cristina, entre ellos la hija de Taty, Fabiana Almeida, que con megáfono en mano miró a la ex presidenta, le agradeció de corazón por todo lo que ha hecho para el pueblo y le dijo que “mamá ya está con Ale y deben estar viendo todo esto”. Alejandro Martín Almeida desapareció el 17 de junio de 1975. Su madre integró Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y lo buscó durante 51 años.

Tanto para Taty Almeida como para los 30 mil compañeros detenidos desaparecidos, en la esquina de San José 1111 resonó el grito de “Presentes, ahora y siempre”. Entre llantos, una mujer determinó que este año tocó “un junio difícil, primero con el Indio y ahora esto… se nos va la gente buena”.

Cuando la caravana se detuvo, la ex presidenta salió para despedir a Taty, y mediante señas pidió un aplauso en su honor. Sobre el asfalto, todos miraban hacia arriba y muchos lloraban. Por la gran cantidad de restricciones que pesan sobre su condena, Cristina se limitó a hacer gestos con las manos y a devolver algunas sonrisas. Apareció como una figura inverosímil a la que rara vez se le escucha la voz mediante grabaciones previas, pero ya nunca en vivo. Algunos le gritaron “fuerza Cristina” y otros le gritaron palabras de agradecimiento, bien fuerte para asegurarse de que la ex mandataria los oyese.

La presidenta del centro de jubilados de Ate Capital Federal, Noemí Fernández, sostuvo en diálogo con Página 12 que “me parece bien y también me llena de tristeza que Taty pase por acá y Cristina se asome a despedirla”. Aferrada a una bandera de Jubiladxs, junto a otras dos compañeras sostuvo que “esto nos recuerda que Cristina sigue presa y que estamos en manos de una manga de delincuentes. Lo que estamos viviendo es una ignominia que no tiene parangones”.

A las 12 del mediodía de este martes, el velatorio de Taty Almeida finalizó en la sede de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (Foetra), y desde el barrio de Balvanera el féretro fue acompañado a visitar a Cristina, para luego seguir camino hasta el cementerio de Chacarita.

Antes de su llegada, a dos cuadras de distancia comenzaron a oírse las bocinas, los aplausos y el bullicio que acompañaban el cuerpo de Taty hacia el domicilio de la ex presidenta. Encabezaba el cortejo una muchedumbre que iba a pie, cantando “Taty no se murió, Taty vive en el pueblo la puta madre que lo parió”. Detrás de ellos, avanzaba un coche negro con una enorme corona de flores, seguido a su vez por otros coches y motos con diversas banderas, entre ellas la de H.I.J.O.S., organización de derechos humanos integrada por familiares de desaparecidos durante la última dictadura.

Noemí Fernández relató que con el movimiento de Jubilados estuvo presente en el velorio que comenzó el lunes, pero este martes se acercó para despedirse una vez más “en compañía de Cristina, porque ella fue una gran representante de la defensa de los derechos humanos, Taty la amaba y seguro haya sido uno de sus deseos pasar por aquí, donde Cristina está injustamente presa”.

Junto a Noemí, Alzira determinó que el velorio fue muy emocionante. “Hubo mucha variedad de gente, personas del ámbito político, sindical, de organizaciones sociales y del arte. Realmente es lo que merecía Taty, una mujer que junto con otras mujeres han puesto el cuerpo al luchar por los desaparecidos, los secuestrados, los presos políticos, los exiliados”, determinó la jubilada, en homenaje a la referente que además de luchar por su propio hijo luchó por los hijos de los demás.

En el edificio donde Cristina cumple prisión domiciliaria por la condena proscriptiva de la Corte Suprema, un cartel blanco con un punto rojo señalaba que “aquí vive una presa política”. En el balcón del segundo piso se lucía un pañuelo blanco bordado con las palabras “memoria verdad y justicia”. Mientras esperaban la llegada del cortejo, un grupo de militantes pegaron un cartel con una frase que a Taty le gustaba decir: “Las locas seguimos de pie”.

Una íntima amiga de Fabiana, María, sostuvo que Taty era para ella como una segunda mamá. “Era muy querida, era puro amor y siempre estaba disponible para dar una mano: podía dar una charla en Europa, como hasta en la última escuela con niños de barrio,

porque tenía esa generosidad”, relató María, y sostuvo que Taty tenía muchos vínculos tanto de militancia como personales, y que la gente está muy conmovida por su fallecimiento. En unas semanas hubiera cumplido 96 años.

Desde la vereda de enfrente, un hombre determinó que “Dios quiera que gane el peronismo para que todo empiece a cambiar. Yo a Cristina y a las Madres las sigo a donde vayan”. Por otra parte, con una bandera de los pueblos originarios, Teresa, nacida en Bolivia y nacionalizada en Argentina, determinó que “allá también hemos pasado muchas dictaduras, y cuando vine acá tuve la dicha de vivir la temporada de Néstor y Cristina, los mejores años de mi vida”.

Teresa vio en el noticiero que este martes el cortejo fúnebre pasaría por la casa de Cristina, por lo que aunque estaba engripada se vistió y salió de su casa para tener la oportunidad de despedirse. Para ella, como para tantos otros que lamentan su muerte, Taty Almeida “siempre ha sido una mujer del pueblo, una madre abnegada, una gran luchadora que se llevaba bien con todos y que dejó un legado que debemos seguir por la memoria, la verdad y la justicia”.

Para los familiares y los militantes que acompañaban a Taty, era fundamental pasar por el barrio de Constitución para que Cristina también tuviera la oportunidad de despedirse de la Madre de Plaza de Mayo con la que tanto se querían, hermanadas en la lucha por la memoria para que las atrocidades de la dictadura no se repitan nunca más. “Gracias Taty”, decían algunos carteles, y murmuraban algunas personas abrazadas entre sí, llorando la pérdida de una de las mayores referentes por los derechos humanos en el país.

Informe: Camila Pace 

Fuente: Página 12

Comenta sobre esta publicación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *