A las 15, enfrenta a un equipo que empezó bien pero que ahora está sintiendo el cambio de categoría. Hay dudas en el lateral izquierdo y el mediocampo.
Hay una sola cosa que es absolutamente cierta: Colón y Medrán necesitan un resultado positivo (que no es otro que la victoria), para recuperar confianza. El equipo, porque viene de dos derrotas y la última, como local ante Chaco For Ever, caló muy hondo. El técnico, porque su estabilidad está en discusión y un nuevo traspié vería seriamente comprometida la permanencia al frente del equipo.
Desde la dirigencia se evaluó todo: 1) el tercer puesto en la tabla; 2) el costo económico de un despido; 3) situaciones anteriores, como la de Delfino, muy similares a la actual; 4) la relación del entrenador con los jugadores; 5) cuestiones puramente futbolísticas en cuanto al rendimiento de algunos jugadores, que naturalmente tienen impacto en lo colectivo.
Evaluación de la dirigencia
Respecto de lo económico, si bien es cierto que esta comisión directiva tuvo que afrontar deudas muy grandes que dejó la anterior comisión (algo que se repite sin solución de continuidad en Colón en los últimos tiempos), en ese objetivo prioritario de la vuelta a Primera, debería pasar a un segundo plano. Dicho en otras palabras, la prioridad es totalmente deportiva y en consecuencia se debe obrar.
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En cuanto al respaldo, hay un aspecto que no se puede manejar y es la ansiedad de la gente. El hincha viene muy sufrido en los últimos tiempos, sobre todo luego de la pésima campaña del año pasado que hasta puso en jaque la permanencia en la segunda categoría del fútbol argentino. Se lo puede persuadir de que esto es largo, que no se asciende en la fecha 20, sino que son 36 partidos y que el objetivo es llegar bien al sprint final. Pero, una cosa es decir, persuadir, y otra es que el hincha lo asuma sin manifestar su disconformismo cuando un par de resultados hacen dudar.
Colón tuvo que armar obligadamente un plantel nuevo después del desastre del torneo anterior. Llegaron 16 jugadores en primer término y 3 más ahora. Son 19 jugadores nuevos, con inferiores que no proporcionaron demasiadas soluciones en los últimos tiempos. Difícil para un fútbol con urgencias como el argentino, al que hay que duplicar – esas urgencias – por este objetivo impostergable e irrenunciable que tiene Colón.
En ese contexto está Medrán, que dirigió siete partidos del torneo pasado sin cambiar la cara del equipo y apenas ganando uno solo y ante el CADU ya descendido. Hoy transita por su momento más difícil y las obligaciones, sobre todo en este partido con Acassuso, se multiplican.
Medrán y las opciones tácticas
¿Qué va a hacer con el equipo?, probó varias recetas en la semana. 1) Una alternativa es jugar con el “triple 5”; 2) otra es liberar un poco a Lago, poniendo a Conrado Ibarra como volante; 3) rearma la defensa con Pier Barrios pero sigue sin encontrar el “3” (tiene a Castet, a Allende, lo trajo a Risso Patrón y, por las dudas, también lo tiene a Ibarra, aunque a este último lo contabiliza más de volante que de defensor); 4) va a jugar Garate porque Bonansea está lesionado (ninguno de los tres que llegaron, hasta ahora, hizo méritos para ser titular); 5) al equipo le falta un conductor en el mediocampo, alguien con capacidad y claridad para crear juego.
¿Qué debería hacer Medrán?, sin dudas que priorizar el resultado. Siempre se dice que el que juega bien, tiene más chances de ganar. Acá hay que ganar el partido por una cuestión de supervivencia. Y si hay que resignar nivel de juego, pues se lo resigna. De lo contrario, jugando bien pero sin ganar, su continuidad en el cargo se pondrá complicada.
Fuente: EL LITORAL

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