El jefe de gabinete hizo malabares para explicar el salto en su patrimonio desde que es funcionario. Sus forzadas justificaciones.

El jefe de gabinete, Manuel Adorni, sigue arrastrando serios problemas para explicar el salto en su patrimonio desde que es funcionario. Este miércoles intentó justificar los gastos en inmuebles, viajes y refacciones de lujo por un total de un millón de dólares a través de “ahorros en negro” que dijo haber obtenido “en el sector privado” gracias a supuestas “inversiones en bitcoins” que nadie conocía hasta ahora ni había declarado nunca. Hasta este miércoles, en que aparecieron como por arte de magia en el nuevo documento con su declaración jurada de 2025, que dijo haber entregado finalmente a la Oficina Anticorrupción.

El vocero sostuvo que sus gastos en efectivo, de tarjeta, en viajes, surgen de “25 años de ahorros en negro” e “inversiones en criptomonedas”. “La documentación que yo tengo para probar eso son las claves de las billeteras virtuales” donde habría movido ese dinero, dijo. Esa información será presumiblemente requerida en el marco de la investigación por enriquecimiento ilícito en la que avanza el fiscal federal Gerardo Pollicita.

Al cierre de esta edición, igualmente, el documento no había sido incorporado al sistema de la Oficina Anticorrupción.

Consultado sobre por qué no declaró esos supuestos ingresos millonarios en bitcoins en sus anteriores DDJJ, Adorni se encargó de culpar… al gobierno anterior. “No lo declaramos porque la manera de escaparse de la vieja política era tener un ahorro en negro. Nunca se me hubiese ocurrido ahorrar en blanco en aquellos años”, dijo.

La explicación sobre cuáles fueron “esos años” también resultó sospechosa: según Adorni, invirtió 200 mil dólares en 2013 en criptomonedas y ganó unos 300 mil un año más tarde. Si se sigue el hilo lógico de la explicación, el ahora jefe de gabinete tuvo ese dinero en bitcoins durante más de una década y no fue declarado ni gastado o invertido en viajes y propiedades sino hasta que llegó a la función pública.

O sea que, en resumen, dijo haber juntado, eventualmente, unos 500 mil dólares doce años atrás; y recién al asumir como funcionario libertario decidió gastarlos a un ritmo descomunal.

Lo curioso es que, a mitad de camino, Adorni llegó a hacer posteos sobre cual era su nivel de vida. En 2021, tuiteó: “Compré un paquete de salchichas que luego me di cuenta que estaba en mal estado. Llamé a Swift para hacer el reclamo. Me acaba de llegar por correo un paté sabor provenzal por las molestias ocasionadas. Este país no tiene desperdicio”.

En esos años, junto a su esposa Bettina Angeletti, “invertimos unos 200 mil dólares y ganamos unos 300 mil dólares”, dijo. También agregó que guardó viejas computadoras “como un trofeo” de su supuesta buena puntería a la hora de invertir y que las aportará en el marco de la causa.

Adorni también dijo que mintió en sus declaraciones juradas anteriores por los desacoples temporales de los primeros meses de la asunción de Milei y luego que “arrastró el error” hacia adelante. “Casi no dormíamos”, se justificó.

El vocero también justificó los créditos privados tan laxos que obtuvo para comprarse la casa en Indio Cuá y Miró al 500 en Caballito de “amigos” que lo ayudaron a progresar, y que la sospechas respecto de la opacidad de esas operaciones son del “periodismo que quiere dañar a Javier Milei”.

Respecto de su polémica con Patricia Bullrich, que le había exigido presentar la DDJJ “de inmediato”, Adorni dijo que solo “opina distinto” y que “comparte el horizonte con el Presidente”. “Solo contó lo que yo había contado en privado”, añadió.

Finalmente, el vocero admitió sin vueltas que fue un evasor fiscal. “Ahora sí voy a pagar lo que haya que pagar” de impuestos en función del patrimonio declarado, en relación con su avenimiento al nuevo Régimen de Inocencia que impulsó el propio gobierno.

“Pensé en renunciar, pero Milei me respaldó incondicionalmente”, cerró y se autopercibió como “honesto”.

Fuente: Página 12

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