El Ministerio de Salud provincial reveló un aumento en la cobertura entre 2023 y 2025, pero todavía queda un largo camino por recorrer. Las estrategias “extramuros” para dejar el vacunatorio tradicional y salir a buscar a los chicos con esquemas incompletos.
Por Valeria Di Pollina / UNO Santa Fe
La vacunación infantil sigue bajo la lupa. En Argentina y en la provincia, el nivel de aplicaciones registra caídas en los últimos años y se encuentra lejos de ser el ideal. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una cobertura de vacunación del 95% de la población con el fin de lograr la llamada inmunidad de rebaño y evitar rebrotes de enfermedades que ya fueron controladas e incluso erradicadas. Si bien en Santa Fe hubo mejoras de manera paulatina, según los datos preliminares de 2025, el porcentaje de cobertura no es el óptimo.
La vacuna triple viral, que combate el sarampión, la rubeola y las paperas, y se suministra en el ingreso escolar (niños de 5 años) se aplicó en Santa Fe al 74,64% de ese grupo en todo 2024 y hasta el 31 de agosto de 2025. En la misma población, nacida en 2019, y en el mismo período, la vacuna de la varicela se suministró en un 75%. La triple bacteriana, contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa, llegó al 74,93%. Los datos se desprenden del último informe de Coberturas de Vacunación del Ministerio de Salud nacional, y se considera la vacunación ampliada por cohorte (año de nacimiento).
Pero no todo es negativo. A pesar de la caída generalizada de los últimos años, en la provincia poco a poco se empiezan a recuperar los números, según aseguraron en el Ministerio de Salud en conversación con La Capital. “Desde 2023 a 2025 estamos teniendo mejoras. Si bien la cobertura ideal es del 95%, y no estamos ahí, ya tenemos datos de (vacunas de) ingreso escolar correspondientes a 2025 en Santa Fe que están arriba del 80%”, señaló Andrea Uboldi, subsecretaria de Salud en la provincia y médica infectóloga de larga y respetada trayectoria.
En cuanto a las causas de los esquemas incompletos, Uboldi señaló “múltiples factores”. En general, “en Santa Fe no tenemos una población que no crea en las vacunas, pero una gran causa es el olvido; la gente está preocupada por muchas otras cosas. Además, si el vacunatorio sólo abre a la mañana y en ese horario el padre o madre trabajan, imposible”, aseguró la subsecretaria, y sumó: “Por eso hacemos estrategias extramuros: vacunamos en escuelas, en la Calle Recreativa, en plazas, ferias o abrimos un sábado”.
Vale recordar que en la Argentina el esquema obligatorio de vacunación es gratuito, e incluye todas las vacunas de recién nacido, las del año, las del ingreso escolar y las de los 11 años. Entonces, la no aplicación de las vacunas no se trata únicamente de una dificultad en términos económicos, sino de un problema mucho más complejo.
Padres sin tiempo y el miedo a las vacunas
Según señalan diferentes fuentes sanitarias en conversación por La Capital, los esquemas incompletos de vacunación en niños son un fenómeno multicausal. Pero, en muchos casos, una de las razones es la falta de tiempo de los padres, que, sumidos en un escenario de pluriempleo o trabajos precarios, ven a la vacunación de sus hijos como “un tema menor”.
“En la vorágine de la vida cotidiana, muchas madres y muchos padres pasan de largo, se olvidan de dar refuerzos, y si pasa, pasa”, expresó Diana Mardoni, desde la Municipalidad de Rosario, y sumó: “Hoy para una persona que tiene que trasladarse para vacunar a sus chicos, a lo mejor le implica pagar varios boletos de colectivo o dejar de trabajar un día”.
En diálogo con este medio, Mariana Lanzotti, subsecretaria del comité de infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), detalló que el “principal obstáculo” a la hora de completar el esquema de vacunación es que “no se percibe el riesgo” de no vacunarse, porque muchas enfermedades inmunoprevenibles, como la viruela, el sarampión, el tétanos, la tos convulsa, hoy son mucho menos frecuentes e incluso algunas de ellas ya están completamente erradicadas. La médica pediatra señaló que, al no circular estas infecciones, se minimiza la importancia de la vacunación, que es clave para generar inmunidad de rebaño.
“Los factores son muchos: olvidos, comodidad de los padres, pero también hay mitos que circulan sobre las vacunas y crece el miedo a eventos adversos posvacunación”, sumó Lanzotti sobre el movimiento antivacunas, que creció en el país tras la pandemia de Covid-19 y la campaña de vacunación que se realizó para enfrentarla. “Tenemos grupos antivacunas en nuestro país, somos responsables de que los mismos no crezcan y que comiencen a aplicarse las vacunas de calendario”, expresó la médica miembro de la SAP al respecto.
Salir a buscar a los chicos con esquemas de vacunación incompletos
En ese marco, y con particular atención a los niveles de vacunación, la salud pública se ve obligada a salir de las cuatro paredes del vacunatorio tradicional y pensar en estrategias para llegar a los chicos con esquemas incompletos. En las instituciones públicas, denominan estas estrategias como “extramuros”, que permiten migrar del clásico vacunatorio a lugares de alta circulación de la población a la que se busca inocular.
Visitas semanales a diferentes escuelas públicas con chequeo de carné de vacunación, postas rápidas de vacunación en los distintos centros de salud, ampliación de horario de los vacunatorios, apertura durante los días sábado, presencia en espacios recreativos, espacios de inoculación de verano en clubes y colonias son sólo algunos de los esfuerzos que despliega la salud pública, tanto a nivel municipal como provincial, para fomentar la vacunación en los chicos. Se busca dejar el rol pasivo de esperar a los pacientes en el vacunatorio para instalar la búsqueda activa de niños que aún no pudieron completar el calendario obligatorio.
“Un vacunatorio amigable que invite a vacunarse debe tener horario extendido, que contemple las actividades de la población. No puede abrir sólo de 8 a 12, cuando la mayoría de los chicos están en la escuela”, expresó Lanzotti sobre las características que tiene que tener un vacunatorio.
En el último tiempo, se intentó cambiar la perspectiva de las vacunas como un castigo para pensar en la inoculación desde el juego: “Cuando vamos a las escuelas trabajamos sobre la vacuna como una protección, como un superpoder, como un elemento de escudo, no como un castigo… porque ahí está la clave: algunos papás decían ‘si te portás mal te pinchan'”, aportó Andrea Uboldi. En el marco de los programas extramuros del Ministerio de Salud, en las escuelas públicas y privadas se realiza entrega de álbumes de figuritas donde los virus son los villanos y las vacunas el “superpoder” que permite combatirlos. De esta manera, la importancia de la inoculación se transmite de manera lúdica.

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