Las intenciones fueron del Tate, pero sin profundidad y teniendo que levantar un resultado adverso por otro gol de cabeza que le convierten de una jugada de pelota quieta. El empate llegó con un centro de Ayala que cabeceó Rubio. Poco y nada en un partido chato.


Fuente: El Litoral

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *