Hace cuatro años que los ruidos molestos y la mugre impiden la correcta atención de los adulos mayores que asisten. La dueña se ampara en una ordenanza que prohíbe la instalación de pubs al lado de estas instituciones.
Un centro de día para adultos mayores con capacidades diferentes, padece todos los días las molestias y los ruidos de un bar en barrio Candioti. Raquel, dueña del establecimiento ubicado en Boulevard Gálvez entre Mitre y Alberdi, buscó e intentó gestionar soluciones, pero no tuvo ningún tipo de respuesta.
“Nosotros estamos hace diez años y hace cuatro que habilitaron el bar, que después se convirtió en un pub. Hay una ordenanza, la 11.310, que dice que no se pueden habilitar bares o pub, al lado de sanatorios o centros de salud y geriátricos. Acá el bar está entre dos centros que uno es el dispensario del hospital de Niños viejo, y el otro es el mío”.
Los inconvenientes son muchos. En primer lugar, el ruido. Desde las 10 de la mañana hay una turbina industrial en el techo del bar que inhabilita los salones traseros del centro de día. “Esto afecta a mis pacientes, porque está adaptado para la tranquilidad de los tratamientos”.
“No podemos usar los salones de atrás, no podemos tener las ventanas abiertas. Hago dos o tres denuncias por días, pero no tuve respuestas. Tuvimos reuniones con funcionarios donde se ha dicho esto que refleja la ordenanza”, apuntó.
Pero la situación llegó a extremos peligrosos. Ayer hubo un desborde de materia fecal por una tapa, con el correspondiente olor, que salía del bar. “Tuve que sacar a mis pacientes del salón de adelante y llevarlos al de atrás, donde está el motor. Esto pasó a las 13 horas y los inspectores se hicieron presentes a las 16 horas, porque yo les dije que les cortaba Boulevard”.
Uno de los dueños sacó la materia fecal con un escurridor y la desparramó en la calle. Recién a las 17 horas vino el camión de la pocera a destapar todo. “No echaron lavandina ni cloro. Esa era una casa de familia donde habitaban cuatro personas, y ahora está habilitado para un bar donde hay entre 150 y 200 personas por fin de semana”.
Desde la institución intentaron de todo. Tuvieron mediaciones en la Defensoría del Pueblo y la Municipalidad, y le llegaron a decir que debían mudarse ellos. Pero no aflojaron. “Hace diez años que estoy acá con habilitaciones del ministerio de salud y del municipio. Nadie nos da ninguna respuesta, ningún funcionario. Nos han tomado el pelo, han querido venir a hacer mediciones fuera del horario en que funciona el centro de día”.
Familiares de los pacientes estarían de acuerdo en realizar una medida en conjunto para que les de una solución y no descartan realizar un corte de calle
Con info de Sin Mordaza

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