Diseñaron un respirador para la emergencia por el coronavirus. Los ingenieros para nada hablan de no someter el artefacto, sino de evitar las “pruebas redundantes”.
“Esperanzados en avanzar; así estamos”, dice Simón Carpman, y apunta a la posibilidad de agilizar los trámites para que la Anmat autorice el equipamiento porque de otro modo no habrá tiempo. Los permisos se requieren a través de un informe de riesgo que Inventu presentará por estas horas en la sede de Buenos Aires; sin embargo, Carpman tiene claro que “de seguir el proceso ordinario de autorización de los equipamientos médicos, se tardará por lo menos un año, y esperamos que no sea así”.
Los ingenieros para nada hablan de no someter el respirador a las pruebas necesarias, sino de evitar lo que llamaron “pruebas redundantes”, algunas de las cuales incluso someten el equipo a la destrucción.
Por eso, a la hora de construirlo tomaron la normativa que Inglaterra tiene vigente para la fabricación de estos equipamientos específicos en el marco de la pandemia de Covid-19, y aseguraron que “este proyecto se ajusta con creces a todas esas normas, y más todavía”.
Además de remarcar una y otra vez la seguridad del equipo, destacaron que se trata “de una situación de emergencia”, y agregaron: “Los médicos terapistas se capacitan como tales durante cuatro años, sin embargo, hoy en el marco de la pandemia, todos los médicos se están capacitando para asistir a pacientes con coronavirus justamente porque se trata de una emergencia y no se puede pasar por un proceso estándar. Lo mismo debería pensarse respecto del equipamiento médico”.
Con información de UNO Santa Fe

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