“Vamos a apelar para que tomen por válidas las pruebas que nosotros presentamos”, dijo Edith Ríos, la hermana del estudiante de enfermería que este lunes recibió 6 años de cárcel por el abuso sexual de dos niños.
Apenas algunas horas después de que trascendiera públicamente la condena a 6 años de prisión para Lautaro Sebastián Ríos, por el abuso sexual de dos niños, la hermana del acusado, Edith Ríos y una amiga de la familia (Edith Godoy), salieron a cuestionar el fallo judicial y a proclamar la inocencia del joven estudiante de enfermería.
Pusieron en duda la legalidad de la cámara Gesell, y creen que sus declaraciones -ambas fueron testigos en el debate-, no fueron tenidas en cuenta por el tribunal que este lunes declaró culpable por unanimidad al muchacho de 22 años.
Lautaro Ríos fue detenido el 31 de mayo de 2017, luego de que la madre de dos niños en edad escolar, lo acusara por situaciones de abuso que se vivían en una casa de barrio Nueva Pompeya, donde solían ir los pequeños, llevados por su propio padre, que en 2015 formó pareja y se casó con la hermana del ahora detenido.
Casa sin puertas
Para Edith Ríos su hermano es inocente y semejante denuncia se debió a que “siempre hubo un despecho” de parte de la mamá de los niños para con ella, que desde 2015 inició una relación de pareja con el padre de las víctimas, vínculo que ese mismo año formalizaron con el casamiento.
“Cuando empezó esta causa nosotros presentamos un montón de pruebas, como fotos de la casa donde se decía que los chicos eran encerrados para ser abusados”, señaló la mujer. En tal sentido, dijo que “el 10 de diciembre se hizo el peritaje del domicilio donde las supuestas víctimas eran abusadas. Ahí se demostró que la casa no tiene puertas y sigue precaria como cuando estaban los chicos”. También dijo que “la madre de los chicos declaró que eran encerrados con puertas con llave. Eso el juez lo vio personalmente que no era cierto. Y el padre de los chicos también lo sabe perfectamente, que esa casa no tiene puertas con llave”.
Además, la mujer sostiene que su hermano Lautaro “jamás fue el guardador de esos chicos” y que cada vez que los visitaban, quedaban al cuidado de ella y de su madre, que eran quienes los llevaban “a fútbol y a la escuela”, dijo.
También desmintió que tuvieran un vínculo de amistad con la madre de los pequeños. “Eso jamás fue cierto. Desde el primer día que me conoció, porque me junté con el padre de los chicos, empezaron los hostigamientos”.
Por despecho
Por último, contó la sorpresa que se llevó, junto con su familia, aquel 31 de mayo de 2017 cuando su padre la llamó para decirle que lo busque a su hermano -los dos estaban cursando en la escuela de Enfermería- porque “había problemas”.
“Cuando llegó mi papá, subimos al auto y nos dijo que uno de los nenes escribió una carta diciendo que eran abusados. Nos quedamos sorprendidos, no puede ser, pensamos y nos fuimos a la casa de la madre a preguntar qué había pasado. Nos atendió detrás de una reja, me insultó -lo dije en el juicio- y me reprochó que desde que nació mi hija (tienen una nena de 3 años) fue para que el padre se olvide de sus otros hijos. ‘Vos sos una negra mantenida’, me agredió”. “A qué vamos nosotros, a que siempre hubo un despecho de parte de ella” y “hacía cosas que hoy nos dan a entender por qué esos chicos acusaron a mi hermano”, completó.
Por último destacó que Lautaro Ríos “siempre estudió y trabajó. Estaba por entrar a la policía, jugaba al fútbol y había ingresado a la escuela de Enfermería cuando se lo llevaron detenido”.
Por unanimidad
El tribunal que integraron los jueces Jorge Patrizi -presidente-, Sergio Carraro y Nicolás Falkenberg, condenó este lunes a 6 años de prisión e inhabilitación absoluta por el mismo lapso a Lautaro Sebastián Ríos, por el abuso sexual de dos hermanitos. El fallo, que fue por unanimidad, encontró a Ríos autor responsable de los delitos de “abuso sexual gravemente ultrajante” cometido en perjuicio de uno de los niños; y “abuso sexual con acceso carnal reiterado en número indeterminada de veces” en carácter de autor contra el otro.
El joven Ríos, que contó con la defensa técnica del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal (Sppdp) -Lisandro Aguirre y Betina Dongo-, fue acusado por los fiscales Estanislao Giavedoni y Federico Grimberg; y por los abogados del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), Federico Lombardi y Agustín Roubineau como querellantes, quienes solicitaron en sus alegatos finales, se imponga la pena de 15 años de cárcel.
El juicio comenzó la semana pasada en los tribunales locales y se sustanció a lo largo de tres jornadas, en la que el tribunal escuchó a testigos y se reprodujeron las cámaras Gesell realizadas a los menores víctimas. Si bien sólo se conoce la parte resolutiva, las partes aguardan los fundamentos del fallo, para evaluar una posible apelación ante la instancia superior, ya sea para elevar el monto de la pena la acusación, como para seguir postulando su inocencia en el caso de la defensa.

Comenta sobre esta publicación