FM Chalet dialogó con Jorge Elbaum sociólogo, Dr. en Cs. Económicas quien explicó los alcances de la última reunión del Mercosur fue programada por el gobierno de Brasil para escenificar una despedida gloriosa de Mauricio Macri e impedir que Alberto Fernández contara con un primer escenario de presentación internacional.

El cierre del encuentro se utilizó para impulsar el pretendido giro neoliberal del bloque y traspasar la presidencia pro tempore de Jair Bolsonaro al primer mandatario paraguayo Mario Abdo Benítez. El espíritu del ALCA, que en 2005 fue rechazado por los gobiernos de Néstor Kirchner, Lula, Evo Morales y Hugo Chávez, aterrizó en el Cono Sur de la mano de Bolsonaro. La integración vertical, funcional a los intereses de las empresas trasnacionales, es una de las antiguas demandas repetidas por los diferentes gobiernos de Washington desde 1991, cuando se inició el Mercosur.

Los mensajes transmitidos por los mandatarios argentino y brasileño tuvieron como destinatario prioritario a Alberto Fernández, quien pretende darle continuidad al fortalecimiento industrial de las empresas autónomas del complejo trasnacional. La pretendida reducción del Arancel Externo Común (AEC), impulsada desde Washington, supondría una ventaja adicional para las entidades que poseen cadenas de valor propias. La relevancia de las negociaciones sobre los aranceles se sustenta en el hecho de que Brasil es el principal socio comercial de Argentina, y que esta última ocupa el tercer lugar en importancia —para los organizadores de la Cumbre—, después de China y Estados Unidos.

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