Se suman denuncias de faena clandestina de vacunos, ovinos y equinos. Además, aseguran que la carne de animales robados se vende en locales del norte de la ciudad sin ningún tipo de control.

El cuerpo de “El Patrón” todavía estaba caliente cuando llegó la policía. Al menos las partes que quedaban de él: la cabeza, las patas y algunas vísceras. Era un caballo overo (animal de pelaje claro con manchas oscuras) acostumbrado a manejar las tropillas en festivales gauchos y al trabajo en el campo. Horas antes, el pobre animal descansaba junto a un reservado llamado “El Salteño”, utilizado en el circuito de jineteadas de la zona. Este último supo resistirse al cuchillo de los asesinos por su carácter indómito y bravío.

 

“El Patrón”, en cambio, no supo ver venir a la muerte de la mano de estos desconocidos. Medina, el dueño, todavía no lo puede creer. Con los ojos nublados por la tristeza y la bronca, cuenta que avisó inmediatamente a la policía del robo de su animal (junto con tres ovejas y otras herramientas de su casa) en la zona rural del kilómetro 4 en la ruta 19. Los rumores apuntaban al barrio La Vegas, y hacia allá fueron los uniformados, pero cuando llegaron ya era tarde. No hubo detenidos.
“El Patrón”. Días antes, el animal fue llamado por su orgulloso propietario. Poco después, pasó a engrosar las cifras del delito en Santa Fe. “La carne de caballo se vende como carne picada, chacinado y milanesas en varias carnicerías “.

Fuente: Santa Fe Emergencias

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