El responsable de las desregulaciones del gobierno de Milei celebró el uso de herramientas automatizadas para diseñar leyes, decretos y resoluciones. Detalló que cuatro agentes de IA “se juntan y votan” sobre qué hacer y “si hay unanimidad, se decide cómo hacer esos cambios”. Para el “funcionario humano” apenas queda el rol de “chequear y hacer la validación”.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, reveló que la administración de su cartera está en manos de la Inteligencia Artificial (IA). Admitió que utiliza ese método para diseñar leyes, decretos, resoluciones y demás medidas con que desguaza el Estado, reconvierte organismos o reemplaza la legislación vigente. Todo con un criterio de base: “Mirar qué hacen los Estados Unidos y Europa” respecto de cualquier tema, “porque si lo hacen ellos, queremos hacerlo acá también”.
La confesión del funcionario al que más de una vez el presidente Javier Milei llamó “coloso”, “gran intelectual” o “superlativo ministro”, fue hecha durante un programa de streaming en el que con desfachatez destalló cómo sus colaboradores resumen con tecnología en vez de leer las regulaciones vigentes.
Uno de los casos en los que, según sus dichos, aplicó esa metodología fue en lo que él llamó “resolución 42/68”, pero que en rigor remitió al decreto 4238 de la dictadura de Juan Carlos Onganía sobre control de alimentos.
“Un monstruo de 3 mil artículos” que fue reconvertido en cuestión de horas, dijo. “Hicimos en un día algo que nos hubiera llevado meses” de análisis pormenorizado por parte de especialistas en esa materia, se jactó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado durante una entrevista en el streming Ahora Play.
El funcionario explicó el procedimiento: “Le dimos a la IA un monstruo de 3.500 artículos para analizarlos independientemente uno por uno y hacer una recomendación”.
Paralelamente, continuó, había otra IA “que miraba qué hacían los Estados Unidos y Europa (al respecto), porque si encontramos algo que lo hacen ellos, queremos hacerlo acá también”, reconoció.
Una vez que se tuvieron esos resultados en la mano, “los cuatro agentes (IA) se juntaban y votaban. Si había unanimidad, se decidía cómo hacer esos cambios”, sintetizó. Finalizado ese proceso de consulta, resumen y propuestas, “lo que tiene que hacer el funcionario humano es chequear y hacer la validación”, concluyó.
En otras palabras: el ministerio le da a la IA el poder de resumir vaya a saberse con qué criterios la legislación sobre control sanitario del que depende la salud de la población, le pide modificaciones posibles, la hace “votar” sobre la pertinencia de esos cambios, los acomoda a la normativa estadounidense, y se los escribe en un texto que él luego firma y despacha.
“Así que la IA nos está cambiando todo”, expresó el ministro con satisfacción y minimizando el escandaloso modo con que fueron cambiados los criterios básicos que habían sido establecidos para garantizar la sanidad de los productos de origen animal. Un tema que tiene efecto directo en la salud de la población.
Lo notable del caso es que luego de esa escandalosa confesión, su ministerio publicó un posteo en el que se vanagloria de la inteligencia artificial de su titular: “@fedesturze explicó cómo el Gobierno utiliza la IA para analizar y simplificar regulaciones”.
El ejemplo que dio Sturzenegger en la entrevista emitida en las últimas horas se refería a una medida “que decía que si la vaca esto, si la vaca aquello, el huevo esto, que la gallina, que qué sé yo”. Pero no descartó que ese tipo de procedimientos haya sido utilizado en las cientos de decisiones con que su cartera eliminó de un plumazo derechos, protecciones y garantías del Estado.
Lo que esta vez hizo el ministro privatizar fue jactarse de “cómo la IA se aplica a la desregulación”. Pero el ejemplo que dio también enciende las alarmas en los criterios con que el gobierno de Javier Milei habría modificado, por ejemplo, el funcionamiento del SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).
Con distintas medidas de la cartera que él conduce, ese organismo fue intervenido para que sus controles de vigilancia sanitaria queden reducidos a una mínima expresión. A esto ya lo habían denunciado en su momento los técnicos y especialistas que se desempeñan allí.
Fuente: Página 12

