Durante un encuentro en Dublín, el presidente estadounidense apeló a la denominación británica de las islas, puso en duda la distancia geográfica de un eventual conflicto y anticipó que Washington revisa su neutralidad histórica sobre el archipiélago.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero geopolítico al advertir que un eventual escalamiento de la disputa por las Islas Malvinas entre la Argentina y el Reino Unido representaría un «desastre potencial». La declaración tuvo lugar durante un encuentro oficial en la ciudad de Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, donde el mandatario norteamericano exhibió su habitual estilo personalista al mostrarse confiado en su capacidad de prevención ante una crisis diplomática de mayor escala.

En sus manifestaciones, el jefe de la Casa Rosada estadounidense apeló explícitamente a la nomenclatura colonial británica para referirse al archipiélago atlántico. “Las Falkland Island son muy interesantes. Cuando era un niño pequeño, Argentina era un país diferente, un poco como el Reino Unido, llegaron y se apoderaron de él”, lanzó Trump, en una particular lectura histórica que buscó matizar las diferencias entre ambas naciones. Acto seguido, deslizó que la Argentina atraviesa actualmente “un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros problemas que se deben resolver”.

Con su conocida retórica de mediador global, Trump sugirió que ambas partes acudirían a él para destrabar el litigio, aunque no dejó de relativizar la logística que implicaría un despliegue en la región. “Estoy seguro de que me llamarán por ese potencial desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, aseguró. Sin embargo, acotó con escepticismo sobre la distancia geográfica del Atlántico Sur: «No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Está muy lejos. Estamos hablando de semanas en barco”.

En el cierre de su intervención sobre la causa atlántica, el mandatario estadounidense remarcó el clima de tensión subyacente alrededor de la soberanía austral al reflexionar que «ahora mismo, hay dos países que no están contentos con la situación en las Falklands». La frase sintetiza la incomodidad de una agenda bilateral cruzada por reclamos históricos y la persistencia de la ocupación colonial en el Atlántico Sur.

Las definiciones de Trump en territorio irlandés se dan en un marco de reconfiguración estratégica internacional. A fines de agosto, el propio presidente estadounidense había anticipado que la administración de Washington se encuentra revisando formalmente su postura sobre el diferendo de las Islas Malvinas, un movimiento que amenaza con romper la histórica neutralidad diplomática que los Estados Unidos sostuvieron respecto a la soberanía del archipiélago.

Fuente: Tiempo Argentino

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