Los equipos de emergencia continúan con las tareas de búsqueda mientras crece la preocupación por la magnitud de la tragedia, que también dejó víctimas y graves daños en el Tíbet chino.

Las autoridades de Nepal actualizaron este viernes la dimensión de la tragedia provocada por las inundaciones y elevaron a 1.924 el número de personas que permanecen desaparecidas, tres días después de la enorme riada que arrasó distintas zonas del país.

El nuevo balance incorpora a más de 900 personas que hasta ahora no figuraban en los registros oficiales. Entre quienes todavía no pudieron ser localizados hay 933 trabajadores vinculados a centrales hidroeléctricas, además de integrantes de las fuerzas de seguridad, empleados de aduanas, turistas y ciudadanos extranjeros o nepalíes que residen fuera del país.

De acuerdo con el último informe difundido por las autoridades, 622 viajeros extranjeros y nepalíes residentes en el exterior continúan sin ser encontrados. Dentro de ese grupo figuran 98 ciudadanos de India, 65 de Estados Unidos, 61 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia y 33 del Reino Unido, entre otras nacionalidades.

Cientos de víctimas y una búsqueda que continúa

Los operativos de emergencia se mantienen activos tanto en Nepal como en el lado chino de la frontera. Hasta el momento fueron recuperados 584 cuerpos, de los cuales 579 corresponden a Nepal y otros cinco fueron hallados en territorio chino.

La catástrofe dejó a su paso viviendas destruidas, puentes colapsados y numerosos vehículos arrastrados por una gigantesca corriente de agua, barro y sedimentos. Las tareas de rescate se desarrollan en condiciones especialmente complejas debido a la enorme cantidad de material acumulado en las zonas afectadas.

El fenómeno también alcanzó la región autónoma china del Tíbet, donde las inundaciones provocaron daños y complicaron las operaciones desplegadas para localizar a posibles sobrevivientes.

Un colapso glaciar habría desencadenado la tragedia

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el origen del desastre estaría relacionado con el colapso de un glaciar. El desprendimiento habría generado una violenta corriente de agua helada y sedimentos que avanzó rápidamente por los cauces, aumentando de manera repentina el volumen y la fuerza de la inundación.

La enorme cantidad de agua y barro también generó acumulaciones que permanecieron contenidas en distintos puntos de la región. Una de ellas cedió este viernes en el Tíbet, provocando una nueva situación de riesgo para los equipos de emergencia que trabajan en el área.

Ante la posibilidad de que el agua avanzara nuevamente, la Policía de Nepal pidió a los rescatistas que abandonaran de inmediato las zonas consideradas peligrosas y buscaran lugares seguros.

La advertencia, sin embargo, fue levantada poco después, lo que permitió reanudar las operaciones de búsqueda y rescate.

Mientras continúan los trabajos, las autoridades enfrentan el desafío de determinar el paradero de las casi dos mil personas que todavía figuran como desaparecidas y establecer con mayor precisión el impacto humano de una de las peores emergencias registradas en la región en los últimos días.

Fuente: Sin Mordaza

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