En lo que va de 2026 hay 12 decesos de motociclistas, y 5 de conductores de autos. Los comparativos interanuales y la mirada de un experto en la problemática vial: “Son números estremecedores. No hay conciencia del valor de la vida”.
Los números actualizados sobre la siniestralidad vial vuelven a poner en agenda pública a las motos como las -tristemente- principales protagonistas de los decesos en accidentes de tránsito, muy por encima de los autos, en una ciudad de Santa Fe donde el parque automotor sigue creciendo, como informó oportunamente El Litoral.
Según los datos oficiales, en lo que va de 2026 se reportaron 12 accidentes donde fallecieron motociclistas; 5 de automovilistas, 2 fallecimientos de peatones y uno de un ciclista. Es decir que las muertes sobre dos ruedas casi triplican a aquellas producidas sobre cuatro.
Estas estadísticas, de carácter preliminar, son elaboradas por la Dirección Provincial del Observatorio Vial Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), que depende del Ministerio de Justicia y Seguridad del Gobierno de Santa Fe.
Sectores fatales
Dentro de los motociclistas fallecidos en el ejido urbano, se detecta que la mayoría de los decesos se produjeron en las avenidas de Santa Fe capital. Uno en Bv. Pellegrini casi Av. Gob. Freyre; en la Av. Gral. Paz y dos Aristóbulo del Valle; también en Av. Peñaloza. Se reportó un fallecimiento en la Ruta N° 1, a la altura de Colastiné.
Y con relación a los fallecimientos de automovilistas en siniestros viales, uno se produjo en la Circunvalación Oeste (a la altura del relleno sanitario); otro en la Av. Leandro Alem; en la Ruta 168, frente al predio del Conicet Santa Fe; en la Av. Gral. López y 1° de Mayo, y Av. José Gorriti y Facundo Zuviría.
Por otro lado, las muertes de peatones tuvieron lugar en Av. Ángel V. Peñaloza y Estanislao Zeballos y en la ruta N° 11, en el límite con la localidad de Recreo. Y el fallecimiento del ciclista (hombre de 81 años) ocurrió en Juan José Paso y San Lorenzo.
“Estremecedores”
En diálogo con El Litoral, el referente de la ONG “Factor Vial”, Franco Romanello, calificó los números como “estremecedores”. “Estamos hablando de una epidemia vial sobre dos ruedas: ya lo habíamos dicho, de forma fundamentada con datos y análisis estadísticos”, subrayó.
En el Depto. La Capital, desde el 1° de enero a principios de agosto de 2026 hubo 32 fallecidos en 29 siniestros viales. En el comparativo interanual, en 2025 la APSV reportó 28 accidentes viales fatales (incluyendo motos, autos, peatones, ciclistas); durante todo el año 2024 fueron 35 siniestros fatales, y en el 2023, 43.

Es decir que a pocos meses de que termine el 2026, el número de muertos en siniestros viales -independientemente del vehículo involucrado-, ya superó al de los decesos del año pasado. También, el dato actual se acerca preocupantemente a los datos consolidados de 2024.
Al volver a analizar las estadísticas actuales relacionadas con las muertes sobre dos ruedas, “la moto estuvo implicada en el 72% del total de siniestros (en el Gran Santa Fe). Esto habla de que lamentablemente muchos motociclistas parecen no comprender el valor de la vida, o no tener una percepción del riesgo real”, agregó Romanello.
Generar conciencia
A la luz de los números, el referente de la organización civil insistió en que el único camino viable es generar conciencia vial, más aún en los usuarios de motos: “El casco salva vidas. Tiene que estar homologado, bien abrochado y con la talla adecuada”, recordó. Usarlo reduce en un 85% la posibilidad de sufrir lesiones graves.
Los tres factores principales de las muertes en motocicletas son la falta de uso del casco, el derrape y el exceso de velocidad. “Con relación al segundo factor, se deben utilizar bien los frenos, en una proporción de 70% los de adelante y 30% los de atrás, para que no se bloqueen las ruedas”, adujo luego.
También es muy importante la distribución de la carga en la moto, y conocer bien el rodado que se está manejando. “Hay que atender además la posición aerodinámica cuando se dobla en una moto, la inclinación del cuerpo cuando hay viento o lluvia, para no perder la adherencia”, recomendó Romanello.
Al reducir la velocidad drásticamente hay que aferrarse bien al manubrio. “Es vital el uso de las luces cuando se gira hacia un lado o hacia el otro”.

Los espejos retrovisores son muy importantes para tener una percepción del movimiento, “y para contar con una visión de prácticamente 360 grados entre la vista y los espejos. Son vitales para ver hacia atrás. Es recomendable que un motociclista utilice un chaleco refractario para que los demás lo adviertan, lo vean”, subrayó.
“Debemos entender que si reducimos la velocidad salvamos vidas. Una moto recorre 12 metros a 40 km/h; pero a 60 km/h, recorre 21 metros. Entonces, las distancias de frenado se acortan y cuando la carpeta asfáltica está mojada, pueden hasta triplicarse las posibilidades de un siniestro vial; por eso se dan tantos choques”, apuntó después.
Romanello declaró que la concientización no es repetir consignas, sino entender que “a la seguridad vial la construimos entre todos. El Estado puede aportar con controles o mejor infraestructura, pero cada uno de nosotros tiene que tomar decisiones conscientes al conducir un vehículo. Cuidar la vida sobre dos ruedas es cuidar el futuro de uno”, cerró.
Fuente: El Litoral

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