El 6 de agosto de 2013 una fuga de gas provocó el derrumbe de un edificio y dejó 22 muertos, 62 heridos y más de mil viviendas afectadas.


El 6 de agosto de 2013, a las 9.38 de la mañana, Rosario sufrió la mayor tragedia urbana de su historia. Una explosión provocada por una fuga de gas derrumbó el cuerpo central del edificio ubicado en Salta 2141, entre Oroño y Balcarce, y causó la muerte de 22 personas, además de dejar 62 heridos y más de un millar de viviendas afectadas.

Todo comenzó minutos antes, cuando un gasista matriculado y su ayudante realizaban el reemplazo de un regulador de gas en el edificio. Vecinos habían advertido un fuerte olor a gas y alertado a Litoral Gas. Según determinó la investigación judicial, la manipulación del regulador generó una fuga masiva que permitió la acumulación del combustible hasta que una chispa —presuntamente originada por el motor eléctrico de los ascensores— desató la explosión.

El estallido provocó el colapso del edificio y una onda expansiva que destruyó fachadas, departamentos y comercios de toda la manzana y de la cuadra de enfrente.

Las tareas de rescate se extendieron durante seis días. Recién el 12 de agosto fue hallada la última persona desaparecida entre los escombros.

El saldo fue devastador: 22 personas fallecidas, 62 heridos, 1.079 viviendas afectadas y 204 inmuebles inhabitables.

La tragedia puso en debate los controles sobre las instalaciones de gas, los protocolos de emergencia y las responsabilidades de quienes participaron en las tareas que derivaron en el desastre.

La investigación judicial derivó en un juicio oral con once imputados, entre gasistas, personal de Litoral Gas y administradores del consorcio.

En 2019, la Justicia condenó únicamente al gasista Carlos García a cuatro años de prisión por el delito de estrago culposo agravado por la muerte de personas. Los otros diez acusados fueron absueltos.

El fallo, luego confirmado por instancias superiores, fue cuestionado por familiares de las víctimas, quienes sostienen que existió una cadena de negligencias que nunca fue plenamente sancionada.

Cada 6 de agosto, sobrevivientes, familiares y vecinos vuelven a reunirse para recordar a las víctimas y renovar el reclamo de justicia.

En el predio donde se levantaban las torres destruidas funciona actualmente el Memorial Salta 2141, un espacio cultural y educativo creado para preservar la memoria de las 22 personas fallecidas y transmitir a las nuevas generaciones el significado de una tragedia que cambió para siempre la historia de Rosario.

Trece años después, Salta 2141 continúa siendo el símbolo de las consecuencias que pueden tener una cadena de errores, controles insuficientes y decisiones equivocadas, además de un recordatorio permanente de una herida que la ciudad todavía no logra cerrar.

Fuente: Sin Mordaza

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