Economía viene celebrando la baja de la inflación y las consultoras privadas esperan otro mes en torno al 2%. Pero una encuesta privada muestra que los ciudadanos de a pie la proyectan hasta 3,5% en junio.
Las consultoras y los economistas sitúan la inflación de julio entre 1,8% y 2,1%. Pero de acuerdo con el último relevamiento realizado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, las proyecciones de inflación de los argentinos han mostrado un marcado deterioro.
La percepción ciudadana sobre la suba de precios para el próximo año registró un incremento significativo, consolidando una tendencia de mayor preocupación en los principales centros urbanos del país. De hecho, la expectativa de los argentinos de a pie es 70% más alta que la de los especialistas.
A nivel nacional, la inflación esperada para los próximos 12 meses se situó en un promedio del 35,8%, lo que representa una suba de 3,7 puntos porcentuales respecto al 32,1% medido en junio. Por su parte, la mediana de las respuestas se mantuvo estable en un 30%.

En cuanto a la visión de corto plazo, el promedio de inflación esperada para los próximos 30 días se ubicó en 3,55% (frente al 3,50% de junio), mientras que la mediana se posicionó en un 3%.
Los analistas del CIF destacan que la pregunta sobre el corto plazo suele tener una mayor tasa de respuesta, sugiriendo que, en contextos de incertidumbre, los ciudadanos logran estimar con mayor claridad el horizonte inmediato que el anual.
Disparidades geográficas y por nivel de ingresos
El informe revela marcadas diferencias según la zona de residencia y el poder adquisitivo de los hogares:
El Gran Buenos Aires (GBA) encabeza las proyecciones con un 43,2%, seguido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con un 38,8% y el Interior del país con un 32,3%. Cabe destacar que CABA registró el incremento más fuerte del mes, saltando 9 puntos porcentuales respecto a junio.
En los hogares de mayores ingresos (medidos por nivel educativo), el promedio de inflación esperada subió considerablemente de 30,8% a 36,6%. En contraste, en los hogares de menores ingresos, la cifra descendió levemente del 35,3% al 33,7%.

Como consecuencia, la brecha de percepción entre ambos sectores se redujo de 4,5 a 2,9 puntos porcentuales este mes.
Sintonía con el retroceso en la confianza
El endurecimiento de las expectativas inflacionarias guarda una estrecha relación con la caída del Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que en julio registró una baja mensual del 4,78%, ubicándose en 40,67 puntos.
Esta sintonía se evidencia principalmente en el subíndice de Situación Macroeconómica, que fue el componente que más sufrió con un desplome del 8,49%.
La percepción de que los precios continuarán en ascenso ha impactado directamente en las expectativas futuras de los consumidores, que cayeron un 7,19% en el mes.

Este pesimismo es particularmente agudo en los sectores de ingresos bajos, donde la confianza del consumidor se hundió un 11,47% intermensual, reflejando una mayor vulnerabilidad frente al encarecimiento del costo de vida.
En definitiva, la combinación de una mayor inflación esperada y una menor confianza macroeconómica dibuja un escenario de creciente cautela para el consumo doméstico en el segundo semestre del año.
Fuente: EL LITORAL

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