Mientras el conflicto se extiende a otras regiones, Trump amenazó a Irán con hacerle “pagar” por la muerte de soldados estadounidenses. Pezeshkian dijo que su país afronta una “guerra a gran escala”.
Irán afirmó este lunes haber atacado simultáneamente tres posiciones militares estadounidenses en Bahrein y Kuwait, en respuesta a los ataques estadounidenses contra el país persa. Mientras que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que su país afronta una “guerra a gran escala” contra Estados Unidos, su par estadounidense Donald Trump amenazó a Irán con hacerle “pagar” por la muerte de soldados estadounidenses, tras el fallecimiento de tres efectivos en Jordania e Irak. Por su parte los rebeldes hutíes del Yemen emitieron advertencias por radio a los buques que transitan por el mar Rojo y el golfo de Aden que las embarcaciones vinculadas a Arabia Saudita tienen prohibido usar esas rutas o serán atacadas.
Ataques iraníes en tres fases
En un comunicado recogido por la agencia de noticias Tasnim, los combatientes de la Armada de la Guardia Revolucionaria informaron que, “mediante un ataque simultáneo en la oleada 23 de la Operación Nasr 2, llevaron a cabo ataques en tres fases (…) e infligieron duros golpes a las fuerzas terroristas estadounidenses en la región”. El primer ataque tuvo como objetivo, según la Guardia, hangares de almacenamiento y mantenimiento de drones de unidades estadounidenses desplegadas en el aeropuerto de Al-Sakhir, en Bahrein.
En una segunda acción, las fuerzas iraníes atacaron hangares utilizados para la preparación de embarcaciones de la Task Force 59 (TF59) en el puerto Salman, también en Bahrein, y aseguraron haber destruido las instalaciones. El tercer ataque se dirigió contra hangares de despliegue, apoyo y equipamiento de fuerzas especiales de comandos navales estadounidenses en la base de Arifjan, en Kuwait, que fueron destruidos. La fuerza militar iraní afirmó que sus ataques con “un gran número de misiles y drones” continuarán como respuesta a las acciones militares de Estados Unidos contra Irán.
“La realidad es que hoy la República Islámica de Irán está inmersa en una guerra a gran escala”, dijo Masoud Pezeshkian y agregó que deben “ser realistas y aceptar las consecuencias naturales de esta resistencia”, según un comunicado de la presidencia iraní. Durante una reunión del Consejo Supremo Judicial, el presidente iraní subrayó que su administración “defenderá el país y los intereses del pueblo hasta el último aliento“.
Desde hace una semana, el alcance de los bombardeos estadounidenses se extiende mucho más allá de las regiones del sur de Irán, donde se habían limitado desde la reanudación de las hostilidades el 7 de julio, para llegar al centro y al noroeste del país, según fuentes locales. Por novena noche consecutiva, Washington lanzó una serie de ataques contra Irán, anunció en X el Comando Central de Estados Unidos para Medio Oriente (Centcom).
La última andanada dejó un muerto y varios heridos en Tabriz, a más de mil kilómetros del Golfo, reportaron autoridades locales. Varias personas más resultaron heridas durante ataques en la ciudad de Urmia, ubicada en la provincia vecina, según varios funcionarios. Washington aseguró apuntar a instalaciones militares, pero Teherán le acusó de llevar a cabo ataques en localidades, en particular en Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear en funcionamiento del país.
Dura advertencia de Trump
El presidente estadounidense Donald Trump advirtió este lunes a Irán: “¡Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por ese asesinato muchas veces más!”, publicó Trump en su plataforma Truth Social. “Esta orden ha sido transmitida al secretario de Guerra, Pete Hegseth, al jefe del Estado Mayor Conjunto, Daniel Caine, y a todos los líderes de las Fuerzas Armadas”, remarcó el mandatario.
Está previsto que Trump visite el martes por la noche a una base militar en Delaware para recibir los cuerpos de los soldados estadounidenses muertos recientemente, indicó en X la portavoz Karoline Leavitt. Dos soldados estadounidenses murieron el viernes en ataques de Irán contra Jordania que también dejaron uno desaparecido, y un tercero falleció por la destrucción de municiones enemigas en Irak.
Estas son las primeras bajas estadounidenses registradas desde la ruptura del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán de hace casi dos semanas. Con esto, al menos 17 militares estadounidenses murieron desde que Estados Unidos e Israel lanzaron el 28 de febrero una ofensiva contra Irán que derivó en la guerra actual.
En el lado iraní el último balance oficial publicado el viernes da cuenta de 50 muertos y más de 500 heridos desde la reanudación de los combates a comienzos de julio. Un protocolo de acuerdo firmado entre Irán y Estados Unidos el 17 de junio, que se suponía debía abrir un ciclo de negociaciones de paz, se derrumbó con la reanudación de las hostilidades entre ambos países, enfrentados por el control del estrecho de Ormuz.
Irán advirtió este lunes estar dispuesto a “tomar las medidas necesarias” para garantizar su soberanía y evitar que el estrecho de Ormuz sea utilizado para “amenazar la seguridad y los intereses” de la República Islámica. Esta vía estratégica, por donde transitaba antes de la guerra una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, está de nuevo bloqueada por Irán desde la reanudación de las hostilidades con Estados Unidos, que volvió a imponer un cerco a los puertos iraníes.
El bloqueo impulsa una subida de los precios del petróleo y el barril de Brent del mar del Norte cotiza en torno a los 88,55 dólares. La agencia británica de seguridad marítima UKMTO informó el lunes que un buque estaba en llamas en el estrecho, a unos 15 kilómetros al noroeste de la localidad omaní de Kumzar, sin precisar la causa del incendio. Poco después, los Guardianes de la Revolución anunciaron que dos buques que intentaban pasar por el estrecho de Ormuz “explotaron y fueron detenidos”.
Hutíes contra Arabia Saudita
En otro frente del conflicto, los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita, lo que amenaza la capacidad del principal exportador mundial de petróleo crudo para sortear el estrecho de Ormuz. “Advertimos a todos los buques pertenecientes al enemigo saudí que no transiten por el mar Rojo ni el golfo de Aden. En caso de incumplimiento de la decisión de las Fuerzas Armadas de Yemen (hutíes), esos buques serán nuestro objetivo”, dice la transmisión de radio del Canal 16 de las fuerzas navales de los rebeldes.
Esta advertencia fue emitida en relación a “la prohibición de navegación a buques saudíes debido al constante asedio a la nación yemení”, según la misma transmisión difundida por los canales de los insurgentes, que en la última semana protagonizaron una escalada de tensión con Riad, a quien acusan de imponer un bloqueo a Yemen. Los hutíes declararon este lunes un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita, una semana después del bombardeo del ejército yemení contra el aeropuerto internacional de Saná -la capital de Yemen controlada por los rebeldes-, una acción que tuvo como objetivo impedir el aterrizaje de un avión iraní.
Acuerdo en marcha en Líbano
Un acuerdo para asegurar la retirada israelí del sur de Líbano y el desarme de Hezbolá tuvo su primera prueba sobre el terreno este lunes, cuando el ejército libanés comenzó a hacerse cargo de la seguridad en tres aldeas. Estados Unidos dijo que las operaciones comenzaron en las llamadas “zonas piloto” de Froun, Srifa y Zawtar al-Gharbiya “de conformidad con el Marco Tripartito y bajo los auspicios del Grupo de Coordinación Militar para Líbano”.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, calificó la medida como “un resultado directo” de las conversaciones celebradas la semana pasada en Roma entre delegaciones israelíes y libanesas, y agregó que Washington seguiría trabajando con ambas partes “para implementar el marco hasta una conclusión satisfactoria”.
Las “zonas piloto” están destinadas a poner a prueba el enfoque en un puñado de aldeas situadas a ambos lados del río Litani, antes de extenderlo a otras áreas. El acuerdo, rechazado por Hezbolá, no fija un calendario para la retirada de Israel. Las autoridades israelíes también prometieron que sus fuerzas permanecerán en una “zona de seguridad” de 10 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera mientras Hezbolá siga armado, aunque Israel sigue lanzando ataques ocasionales en el sur del Líbano.
Fuente: PÁGINA 12

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