Es la profesional que validó la compra del jefe de Gabinete del departamento de Caballito. Cuando le preguntaron por las siete veces que fue a ver a Adorni a la Casa Rosada, dijo que “a mi cliente no le gustaría que explicara eso”.
Por: Ariel Stemphelet / Tiempo Argentino
Adriana Mónica Nechevenko declaró como testigo este miércoles en los tribunales de Comodoro Py, en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito por la que se investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La escribana explicó que la compra del departamento de la calle Miró, en Caballito, se hizo con un adelanto de 30 mil dólares y que los 200 mil restantes fueron a pagar en un año y sin interés.
La notaria había sido citada por el fiscal Gerardo Pollicita, quien le requirió que concurra a la declaración con la documentación notarial vinculada a su intervención en la compra de ese departamento, ocurrida a fines del año pasado. Así fue que se presentó cerca de las 9 de la mañana en la sede judicial, y una hora después comenzó a declarar. Cerca de las 13 salió y declaró ante la prensa que Adorni es cliente suyo hace bastante tiempo y que no advirtió ninguna irregularidad en el procedimiento de compraventa de la propiedad.
“Fue una operación normal”, aseguró. También dijo que las dos jubiladas que aparecen como prestamistas, Claudia Sbabo y Beatriz Viega, no le prestaron los 200 mil dólares en efectivo, sino que se trató de una “hipoteca por saldo de precio”. Se trata de una forma de financiamiento entre comprador y vendedor, en la que queda saldo a favor de, en este caso, las vendedoras.
Cuando los periodistas le preguntaron por las siete veces que fue a ver a Adorni a la Casa Rosada, Nechevenko dijo que “a mi cliente no le gustaría que explicara eso”.
La escribana fue la segunda testigo en declarar en la causa que tiene bajo investigación al jefe de Gabinete. Ayer lunes lo hizo el ex jugador de Lanús Hugo Morales, propietario del departamento, quien contó que sus intenciones eran vender en 250 mil dólares, pero terminó haciéndolo en 200 mil. Alegó que estaba en un importante estado de deterioro.
Este miércoles, supo Tiempo, la mujer expresó bajo juramento que Adorni no recibió dinero en efectivo por el préstamo que le hicieron las jubiladas Claudia Sbabo y Beatriz Viega. Por el contrario, siempre según la versión de la escribana, acordaron que el actual funcionario les pagaría en cuotas durante un año, por lo cual esos pagos aún estarían en proceso. Ambas vendedoras están citadas a declarar este jueves, también a testimonial.

Más dudas
En principio, la declaración suma aún más dudas sobre el patrimonio del jefe de Gabinete. El interrogante que resuena es cómo encaró una adquisición con un acuerdo económico que está lejos de tener relación proporcional con su sueldo como jefe de Gabinete.
Nechevenko detalló que el funcionario acordó con las dos jubiladas pagar los 200 mil dólares restantes, tras el primer adelanto, en el plazo de un año. Si se tomara en 12 cuotas, cada una sería de 16,6 mil dólares por mes, una cifra muy por encima de los 3,5 millones de pesos que Adorni ganaba como funcionario al momento de la compra, y también por encima del salario actualizado, que llegaría a 7 millones de pesos. El acuerdo de pagos vencería en noviembre próximo
Cómo encaró los pagos y por qué las jubiladas aceptaron hipotecar sin interés son sólo un puñado de los interrogantes que dejó la testimonial.
Además del proceso de adquisición del departamento de Caballito, Nechevenko también intervino en una hipoteca anterior que el funcionario hizo sobre su departamento de la calle Asamblea con otras dos mujeres y en la compra de la casa en el country Indio Cua Golf Club de Exaltación de la Cruz. Según pudo reconstruir este medio, la escribana declaró no tener información acerca de los fondos con los que el jefe de Gabinete y ex vocero presidencial encaró esas compras.
Mañana declararán Viega y Sbabo, mientras que la semana que viene, el lunes, se prevé la declaración de Graciela Isabel Molina de Cancio y Victoria María José Cancio, las mujeres que le prestaron 100 mil dólares (85 mil y 15 mil dólares, respectivamente) para la hipoteca del departamento de la avenida Asamblea.
Adorni es defendido por el abogado penalista Matías Ledesma, que tiene por delante una tarea compleja: demostrar que el funcionario no se enriqueció de manera ilícita. Es que en esa figura opera una especie de inversión de la carga de la prueba, y el propio imputado debe probar el origen lícito de su patrimonio.
La lupa sobre los 80 mil dólares
A partir de la declaración de la escribana, se sabe que Adorni realizó desembolsos entre noviembre de 2024 y mismo mes del 2025 de al menos 80 mil dólares.
En noviembre del 2024, el entonces vocero presidencial accedió a un préstamo informal de 100 mil dólares en el marco de la hipoteca de su vivienda de la avenida Asamblea. Según fuentes judiciales, la escribana Nechevenko contó que fue ella la que acercó a las prestamistas de apellido Cancio a Adorni.
El esquema que acordaron, según declaró la mujer, fue con un interés del 11% anual en dólares, a pagar por 24 meses. Y recién después del pago de intereses se pagaría el capital, es decir, en noviembre del 2026.
Con ese préstamo, Adorni y su mujer encararon, en noviembre del 2024, la compra de la casa en Indio Cua, para lo cual Adorni sumó a los 100 mil dólares del préstamo otros 20 mil dólares de su bolsillo. Según declaró ante la Oficina Anticorrupción, es titular del 50 % de la deuda.
Según las fuentes, en noviembre del 2025, el jefe de Gabinete pago 30 mil dólares de su bolsillo para cancelar parcialmente el préstamo por el que hipotecó el departamento de la avenida Asamblea. Eso redujo el capital adeudado a 70 mil dólares, a pagar en noviembre del año en curso, junto con el interés mencionado antes.
Además de esos 30 mil dólares, Adorni también habría sacado de su bolsillo los 30 mil dólares que puso como adelanto para la compra del departamento de la calle Miró. Los 200 mil dólares restantes, como se explicó, fueron financiados por las jubiladas Sbabo y Viega.
Los dos pagos de 30 mil dólares y el de 20 mil dólares mencionados antes suman 80 mil dólares que salieron del bolsillo del funcionario en un año. Eso, sin tener en cuenta el pago de los intereses, comisiones inmobiliarias, expensas y pago de servicios. Ahí es donde el juez Ariel Lijo y el fiscal Pollicita tienen puesta la lupa.

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