La secretaría de Energía volvió a prorrogar en agosto el refuerzo máximo del 25% para el gas y sostuvo en 16,59% el adicional para electricidad hasta 300kw. La decisión se aparta de la escala diseñada a comienzos de año y también de las recomendaciones del FMI para reducir el gasto estatal, a días de la visita de Georgieva.
El invierno volvió a demorar la planificación que el gobierno nacional había programado para retirar, mes a mes, los subsidios estatales sobre las tarifas de luz y gas. La decisión aparece en medio de presiones sobre las cuentas públicas y discusiones legislativas pendientes.
La Secretaría de Energía anunció mediante la Resolución 187 que volverá a extender la bonificación adicional extraordinaria para los hogares incluidos en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
Durante agosto, se mantendrá el 25% (el máximo previsto) en gas natural y propano por redes, mientras que en electricidad seguirá vigente un adicional del 16,59% sobre un bloque de consumo base de 300 kilovatios hora mensuales.
Para el gas será el cuarto mes consecutivo con la ayuda máxima permitida. La medida comenzó en mayo y fue renovada en junio, julio y ahora agosto. La cartera que conduce María Tettamanti justificó la decisión argumentando el aumento estacional de la demanda, las mayores necesidades de importación de gas natural licuado y la exposición de esos costos a la volatilidad internacional.
El alivio alcanza también a entidades de bien público, clubes de barrio y otras organizaciones sin fines de lucro, en estos casos sobre la totalidad del volumen consumido.
Mucho más que lo previsto
La diferencia no es menor. El Decreto 943, que creó el SEF eliminando el RASE, había diseñado una escala de reducción mensual hasta llevarla a cero en diciembre. El esquema dispone una bonificación general del 50% tanto para electricidad como para gas concentrada durante abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre. Sobre esta base, preveía además ayudas extraordinarias descendente con un tope del 25% para ambos servicios, aplicados sobre los precios mayoristas trasladados a tarifa, sin contemplar los demás componentes de la boleta.

En agosto, la bonificación extra debía ubicarse en 9,09%. La cobertura prevista sobre el componente energético subsidiado era, por lo tanto, de 59,09%. Con la resolución publicada durante la última semana en el Boletín Oficial, el gas conserva el adicional máximo por cuarto mes consecutivo, por lo que la bonificación se sostiene al 75%: son 15,91 puntos porcentuales más que el diseño original. Mientras que en electricidad, el adicional de 16,59% lleva la cobertura al 66,59% sobre el consumo base de 300 kWh, 7,5 puntos por encima.
La trayectoria mes a mes muestra dos administraciones diferentes para cada servicio, aunque ambas por encima del esquema previsto a comienzos de año. Para el gas, el Gobierno reemplazó la baja programada —15,91% en mayo, 13,64% en junio, 11,36% en julio y 9,09% en agosto— por el techo de 25% durante los cuatro meses. Mientras que para la electricidad la secretaría primero cambió lo dispuesto en el Decreto a un 10,67% unificado para mayo, junio y julio; luego resolvió que en junio se eleve a 11,97%, después julio pasó a 16,59% y ahora mantuvo en agosto ese mismo porcentaje sobre el consumo base para los 300 kw.

De esta forma, la ampliación de la ayuda extraordinaria ya sumó un total acumulado de 50 puntos porcentuales en el servicio de gas y 13,14 puntos porcentuales en el servicio de electricidad a lo largo del cuatrimestre. El tope del 25% aplicado en gas duplicó la asistencia real frente a la quita progresiva que estaba pautada, mientras que para la luz solo se sostuvo durante mayo la bonificación prevista.

Cabe recordar que el SEF reemplazó la segmentación del RASE por una sola categoría de beneficiarios, prevista para los hogares cuyos ingresos para el total de sus integrantes no superen tres canastas básicas totales para un hogar tipo ($4.594.418,73 a valores de junio), además de requerimientos específicos como por ejemplo no poseer al menos un automóvil con una antigüedad igual o menor a tres años.
Lo que mira el Fondo
La nueva extensión del subsidio energético apareció tras la visita al país de Kristalina Georgieva para revisar personalmente la marcha del programa con el Fondo Monetario Internacional, cuya indicación fiscal es más recorte sobre las ayudas estatales con el objetivo de ordenar las cuentas.
En el último staff report, los técnicos del FMI reclamaron “medidas para mejorar la focalización” del gasto y apuntaron específicamente a los subsidios energéticos sobre los que calcularon que la Argentina podría ahorrar 0,07% del Producto Interno Bruto, que estimaron en unos US$500 millones.
La prórroga de las bonificaciones no contradice la indicación del organismo, ya que el refuerzo se concentra en usuarios admitidos en el SEF que llevó a casi la mitad de los beneficiarios del esquema anterior a pasar a pagar tarifa plena. Sin embargo, sí engrosó el costo fiscal previsto originalmente para el invierno y postergó la reducción de los subsidios energéticos.
A la ampliación transitoria de la bonificación del SEF, se suma una poda más estructural sobre los subsidios: la modificación del Régimen de Zona Fría, que ya obtuvo media sanción en Diputados pero todavía no avanzó en el Senado. El proyecto limitaría el beneficio a regiones de frío extremo y dejaría afuera a alrededor de 1,6 millones de usuarios en el país.
En Santa Fe, el impacto se concentraría en el sur provincial, donde unos 550.000 hogares perderían el descuento específico. Durante la última semana, el gobierno de la provincia inició gestiones para revisar el aumento del costo de la energía sobre usuarios productivos, uno de los segmentos más afectados por la debilidad de la actividad, incorporando a ese planteo la defensa de Zona Fría, a la vez que cuestionó la prevista condonación de deudas de Edenor y Edesur, bajo el argumento de que la provincia mantiene sus pagos al día con Cammesa sin recibir un tratamiento equivalente.
Fuente: El Litoral

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