FM Chalet dialogó con el historiador Luciano Sánchez historiador director de la revista Añamenbui sobre la primera masacre a pueblos originarios en la provincia de Santa Fe. El historiador realizó un trabajo de investigación pormenorizada sobre esta matanza que fue ocultada por la historia oficial.

“La masacre de San Antonio de Obligado hace 8 años atrás no se hablaba del tema, no se conocía salvo en la localidad de San Antonio de Obligado o en la localidad de Las Toscas que está muy cerquita , era un tema que claramente no tenía difusión y menos en el ambiente educativo”.

https://www.calameo.com/books/002692114779ad741084c

“Hace unos años empezamos un trabajo yo soy de la zona y me llega esto a través de un cuadro sobre la masacre de Orlando Binaghi empiezo a investigar y nacen dos publicaciones una en el año 2017 una es el libro Trieño en Rojo y Negro de la Editorial Planeta donde hay un capítulo sobre esta masacre y después saco la publicación de la revista Añamenbui que es un proyecto mio en donde está todo lo que puede reunir sobre ese tema”.

“Desde ahí se empieza a difundir el tema en las escuelas y en las diferentes presentaciones en una primera conmemoración en el año 2018 con las comunidades. Después empieza la etapa de la causa  cuando las comunidades presentan la denuncia las tres comunidades de San Antonio y de Las Toscas a través de la abogada Cintia Chavez donde se hace una investigación más a fondo”.

¿Qué ocurrió ese 11 de marzo de 1887?

“Lo primero que se debe decir es que San Antonio de Obligado se funda en 1884 como una reducción indígena creada por iniciativa por Manuel Obligado que pone a cargo a un Fraile llamado Ermete Constanzi Más de 400 indígenas de la cultura qom y mocoví integraron los inicios de la reducción y en solo tres años ascendieron a más de 1000 convirtiéndose en una de las más importantes del Chaco”.

Sin embargo, lo que parecía brillar por sus logros pronto entraría en etapa de tragedias y culminaría con una masacre.

Un primer problema fue el corrimiento de la frontera de la provincia de Santa Fe al paralelo 28, dejando sin efecto los títulos de tierra de los indígenas.  Otra injusticia era la desigualdad en el pago de los trabajos, ya que un criollo ganaba tres veces más por el mismo trabajo que realizaba el indígena. De igual manera, el drama mayor anidaba dentro de las filas del propio ejército donde los milicianos indígenas recibían maltratos y castigos por parte de sus superiores.

Sin embargo, el motivo que provocó la indignación de las comunidades fue el pedido de una niña indígena por parte del Gral. Rudecindo Roca, hermano de Julio Argentino Roca, que era gobernador de Misiones y reclutaba indígenas para que trabajen en el ingenio azucarero del que era dueño.

El secuestro de la niña marcó un punto de inflexión en la historia de los primeros años de la reducción de San Antonio de Obligado.

El 7 de marzo de 1887 se produjo una sublevación del regimiento indígena,  provocando una verdadera revuelta en la reducción y ejecutando a su jefe militar Sargento Mayor Marcos Piedras, llevándose todo el armamento que disponía el ejército.

Esto movilizó a buena parte de las fuerzas militares que acudieron desde Resistencia, Corrientes capital y Bella Vista, y rápidamente emprendieron una persecución,  secundados por terratenientes y comerciantes de la zona. Aquí es donde comienzan con la represión.

El 11 de marzo de 1887, 16 indígenas que estaban detenidos y que no habían participado de la sublevación, fueron fusilados por las fuerzas militares. Este hecho quedará en la memoria como el “Día de la Matanza de Indígenas en San Antonio de Obligado”.

Si nos basamos en el Acta de Defunciones de la reducción de San Antonio de Obligado, los muertos contabilizados ascendían a 20; el 10 de marzo de 1887 se registró el asesinato de dos indígenas de nombre Manuel Antonio Pakanae y Naihay (apodo). El 10 de marzo del mismo año, 16 indígenas fueron fusilados por el ejército y, el 13 de marzo, dos indígenas más, uno de nombre Bartolome Simairí y el otro de identidad desconocida.. Los cuerpos fueron encontrados incinerados y abandonados en el campo.

Si tomamos también la referencia de testimonios como la de Germán Fisch, vecino de Las Toscas que colaboró en la represión y dejó un escrito al respecto, es posible que los muertos asciendan a un número mayor. Por último, los relatos orales de los descendientes de la etnia qom y mocoví, hablan de cientos de muertos. Por ello, es importante avanzar en la investigación y, principalmente,  prosperar en la educación de estos temas en las escuelas santafesinas.

Justo en el lugar donde se cree que fue la matanza se levantó una cruz, conocida con el nombre de Cruz Alta,  que constituye un sitio histórico en la comunidad.

Tanto la Cruz Alta como el 11 de marzo representan un símbolo de un pasado de saqueos y muertes que todavía sangra y pide justicia en el Chaco Santafesino y que resurge en la Argentina en cada conflicto por la tierra de los pueblos originarios y la lucha por sus derechos.(Luciano Sánchez).

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