El expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton accedieron a declarar tras haberse resistido por semanas, días antes de que la Cámara de Representantes votara a favor de declararlos en desacato.
Annie Karni
El lunes, Bill y Hillary Clinton aceptaron testificar en la investigación del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes sobre el caso del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, siguiendo las exigencias del presidente republicano del comité días antes de que se esperara que se votara para declararlos en desacato penal al Congreso.
Los Clinton habían insistido durante meses que no cumplirían las citaciones del representante por Kentucky James Comer, presidente republicano de la comisión, que han calificado de inválidas y legalmente inaplicables. Acusaron a Comer de formar parte de un complot para señalarlos como adversarios políticos del presidente Donald Trump y prometieron enfrentarlo sobre la cuestión por el tiempo que fuera necesario.
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Pero después de que algunos demócratas de la comisión se unieran a los republicanos en una votación para recomendar que se les acusara de desacato penal, un primer paso extraordinario para remitirlos al Departamento de Justicia para su procesamiento, los Clinton finalmente alzaron la bandera blanca y accedieron a cumplir plenamente las exigencias de Comer.
En un correo electrónico enviado a Comer el lunes por la noche, los abogados de los Clinton dijeron que sus clientes “comparecerían para declarar en fechas de mutuo acuerdo” y pidieron que la Cámara no avanzara la votación sobre el desacato, que estaba prevista para el miércoles.
“Ellos negociaron de buena fe. Ustedes no lo hicieron”, dijeron los portavoces de los Clinton en un comunicado. “Ellos dijeron bajo juramento lo que sabían, pero a ustedes no les importó. Pero el expresidente y la exsecretaria de Estado estarán allí”.
Que Bill Clinton testifique en la investigación sobre Epstein sería algo casi sin precedentes. Ningún expresidente ha comparecido ante el Congreso desde 1983, cuando el presidente Gerald R. Ford lo hizo para hablar de la celebración en 1987 del bicentenario de la promulgación de la Constitución. Cuando Trump fue citado en 2022 por el comité selecto que investigaba el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, después de haber dejado el cargo, demandó al comité para intentar bloquearlo. Finalmente, el comité retiró la citación.
La maniobra de los Clinton puso fin a una batalla que se ha prolongado semanas entre ellos y Comer. Fue una victoria para los esfuerzos del presidente republicano por desviar la atención de la investigación sobre Epstein de los vínculos de Trump con Epstein y la gestión del asunto por parte de su gobierno, y centrarla en figuras demócratas destacadas que en su día se relacionaron con el financiero caído en desgracia y su compañera de muchos años, Ghislaine Maxwell.
En una carta enviada el sábado a Comer, obtenida por The New York Times, los abogados de Clinton intentaron una vez más poner límites a las posibles entrevistas con los Clinton. Dijeron que Bill Clinton accedería a someterse a una entrevista transcrita de cuatro horas con toda la comisión, algo que ya había descrito anteriormente como una petición inapropiada y sin precedentes a un expresidente.
Los abogados pidieron que se permitiera a Hillary Clinton, quien ha dicho que nunca se reunió ni habló con Epstein, hacer una declaración jurada en lugar de testificar. Pero dijeron que ella también se sometería a una entrevista en persona si la comisión insistía en ello, “con los ajustes apropiados para la escasez de información que tiene que ofrecer en este asunto”, según la carta.
Pero Comer rechazó la oferta, calificándola de “irrazonable” y argumentando que cuatro horas de testimonio de Clinton eran insuficientes, dado que se trataba de un “individuo locuaz” que podría tratar de agotar el tiempo.
Fuente: New York Times

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