El área fiscal del Fondo ratificó el ancla fiscal como “pilar” del programa, pero advirtió que será necesario aplicar reformas tributarias, modificando impuestos y focalizando subsidios, que afectan los recursos públicos y frenan la actividad.
A la espera de las principales conferencias de la Asamblea Anual, el FMI volvió a respaldar el ancla fiscal de la Argentina, pero planteó que la siguiente etapa debe modificar la composición de impuestos y gastos para sostener la consolidación con menos trabas sobre la inversión, la producción y el crecimiento.
La definición surgió este miércoles durante la presentación del Monitor Fiscal en Bangkok. Ante una consulta específica sobre Argentina, Era Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales, sostuvo que “la disciplina fiscal ha continuado siendo un pilar del programa” y una pieza central de la estabilización.
Hacia adelante, agregó, “se necesitan reformas fiscales estructurales” para continuar la consolidación y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia tanto del sistema tributario como del gasto.
Dabla-Norris bajó esa recomendación a cuatro medidas concretas: reducir gastos tributarios, “particularmente las exenciones del IVA”; normalizar los impuestos a los combustibles; retirar gradualmente otros gravámenes distorsivos y reemplazarlos por fuentes de recaudación más robustas y duraderas. Del lado del gasto, pidió continuar racionalizando subsidios, focalizarlos en quienes más los necesitan y mejorar su eficiencia.

La intervención llegó un día después de que el World Economic Outlook bajara de 3,5% a 2,1% la previsión de crecimiento argentino para 2026. El Fondo atribuyó parte de esa corrección a una actividad más débil, menor demanda interna y condiciones financieras restrictivas.
“Cobrar mejor”
La recomendación para la Argentina es consecuente con la tesis central del Monitor Fiscal: “cobrar mejor” puede favorecer el crecimiento sin resignar recaudación. El informe sostiene que reducir distorsiones mediante un IVA más neutral, un mejor diseño de impuestos corporativos, incentivos al trabajo y una administración tributaria más eficiente puede elevar inversión, empleo y productividad.

Ese esquema ya había sido expuesto en un informe de mayo, donde se describió al sistema argentino como “complejo, altamente distorsivo e inestable”, con más de 155 tributos. Los impuestos al comercio, las transacciones financieras y los provinciales sobre los ingresos brutos representan alrededor de 7% del PBI y más de una cuarta parte de la recaudación.
La propuesta fue ampliar bases y reducir gastos tributarios para generar espacio que permita bajar gradualmente retenciones y el impuesto al Cheque. El documento calculó que eliminar determinadas exenciones del IVA compensando a hogares vulnerables podría aportar 0,4% del PBI y que actualizar los impuestos específicos sobre combustibles sumaría otro 0,3%.
La hoja de ruta ya integra los compromisos del programa. Para diciembre, el Gobierno asumió como meta estructural presentar una reforma tributaria que reduzca gradualmente gravámenes sobre comercio y transacciones financieras, simplifique el sistema y amplíe la base mediante una racionalización de exenciones y regímenes especiales.
Gasto “eficiente”
La misma lógica aparece sobre el gasto. Dabla-Norris pidió subsidios más focalizados y una utilización más eficiente de los recursos públicos. En la apertura de la conferencia, Rodrigo Valdés, director del Departamento de Asuntos Fiscales, resumió la recomendación global: mejorar impuestos y composición del gasto para hacerlos “menos distorsivos y más favorables al crecimiento”.

El organismo también empieza a incorporar a la inteligencia artificial dentro de esa discusión. En una entrevista durante la Asamblea, Dabla-Norris sostuvo que la IA puede fortalecer las finanzas públicas al elevar la productividad y permitir a los gobiernos recaudar con mayor eficacia y gastar con mayor eficiencia.
También advirtió sobre la contracara: si la tecnología desplaza empleo, podría erosionar bases tributarias y exigir más recursos para protección social. Por eso planteó que los gobiernos deben preparar infraestructura digital, capacidades laborales y escenarios fiscales para distintos resultados.
La recomendación no fue presentada como una nueva condición de la tercera revisión, cuyas negociaciones continúan. Pero completa la señal que el Fondo viene dejando en Bangkok: después de reconocer que Argentina crecerá bastante menos de lo previsto y de volver a elogiar la disciplina fiscal, sostiene que preservar esa ancla requiere revisar cómo se recauda y cómo se gasta para reducir distorsiones en una economía que perdió impulso.
Fuente: El Litoral
