Radio Chalet dialogó con el especialista en comunicación política Mario Riorda sobre la posibilidad que la elección se defina en primera vuelta.

“Que haya o no un resultado en primera vuelta implica dos alternativos posibles, que el primero saque 40 puntos y una ventaja de más de 10 puntos al segundo, hoy es bastante improbable; la otra opción bastante más realista es que alguna de las candidaturas saque más de 45 puntos. Para que esto se dé tiene que haber un proceso de polarización o de repolarización, porque en algún momento la polarización dejó de serla y había bastante asimetría entre los votos del gobierno que eran muy discretos y los votos de la oposición que amenazaban con llegar a 40 puntos.”

Las PASO van a funcionar técnicamente como una primera vuelta, y la primera vuelta va a obtener una lógica equivalente a lo que significa una segunda vuelta o ballotage donde la gente ya no vote tan libre a sus convicciones, sino preferentemente con un voto más especulativo. Que la tercera y cuarta fuerza pierdan peso y muchos de esos votos empiecen a redistribuirse a alguna de las dos opciones que pueden ser el Frente de Todos o Juntos por el Cambio. Si se da, y es altamente probable, las chances de tener el próximo presidente en primera vuelta son muy altas.”

“Hay que ver hasta dónde y cómo reagrupan las fuerzas. Si se dan resultados extremos muy parejos evidentemente puede correr el voto de las fuerza minoritarias hacia alguna de los dos fuerzas, y si también se diese una distancia muy grande también puede correrse el voto a través de una especie de voto miedo, e incluso por qué no imaginar que movimientos económicos especulativos también pueden generar algo más de ese voto miedo preanunciado.”

“El voto de vaivén, que puede ir y venir, generalmente elude posiciones extremas, y está tratando de definir a último momento su voto para opciones bastante más moderadas, preferentemente liberales. Hoy es un votante muy centrista, que en parte lo representa Lavagna, pero también en parte lo representan los indecisos. No hay votantes indecisos en los extremos, sea porque por la derecha si no lo votan a Cambiemos lo votan a Espert o sea por la izquierda si no votan a la fórmula Fernández Fernández votan a la izquierda.”

El voto centrista es todo un dilema porque tendrá que ver, el voto de Lavagna a dónde va, pero hasta dónde también el voto de Cambiemos se corre hacia el centro si es que tiene fuertes guiños hacia la derecha, o también las ganas o la voluntad del voto de Alberto Fernández de correrse a ese centro por este temor de desencantar a un voto ideologizado kirchnerista. Son dilemas, pero claramente la definición es una definición del electorado centrista.”

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