FM Chalet dialogó con Dora Ríos enfermera jubilada ex combatiente continental de Malvinas, quien trabajó en el Hospital Naval de la Armada Argentina en Puerto Belgrano, Dora describió todo lo vivido durante el conflicto bélico contra Inglaterra. Solo dos enfermeras de la provincia de Santa Fe son enfermeras que hoy junto a 160 ex combatientes continentales luchan por ser reconocidas por su labor en la guerra de Malvinas.
“Yo empecé a trabajar en el año 1976 estaba recién recibida y como tenía hermanos militares, mi mamá había fallecido y mi papá para no tener a mis hermanos dando vueltas porque él tenía que trabajar, así que los manda a la Armada Nacional . Yo me terminé de recibir en la Cruz Roja en Santa Fe que es mi ciudad natal, envié mi CV a la Armada al poco tiempo rendí e ingresé estuve trabajando hasta que se dio la guerra del 82”.
“Estuve trabajando en el Hospital Naval Puerto Belgrano junto a mi compañeras enfermeras trabajando recibiendo directamente a los heridos que venían de la isla”.
¿Cómo era recibir a los heridos de la guerra de Malvinas?
“La verdad que fue muy bueno como trabajo la Armada en el Hospital Naval , no comunicaron que teníamos que preparar todo el material disponible que íbamos a tener un operativo y como eso ya era habitual pues en la Armada se preparaban los materiales quirúrgicos teníamos todo listo, lo que nos asombraba era por qué tanta cantidad de material y los pacientes que ya estaban más o menos bien se dieron de alta a sus hogares y los que estaban con algún tipo de problema mayor los pasaron a otros hospitales como Bahía Blanca o la misma ciudad de Punta Alta. Entre nosotras hablábamos de que acá pasaba algo y de golpe empezaron a llegar ambulancias, helicópteros, camillas, gente que corría, no entendíamos nada y nos dijeron esta es la Guerra de Malvinas y ahí nos enteramos, nadie nos avisó, la sorpresa fue ahí”.
“Esta es la guerra de Malvinas y ahí empezamos a recibir heridos que los más graves iban al Hospital Naval y los otros iban a otros hospitales , los más graves fueron al Hospital Naval donde trabajamos con mi compañera, 230 nos dijeron que éramos en aquel tiempo hoy quedamos 160 que estamos luchando por este reconocimiento “.
“La sociedad nos aprecia pues aprendió y entendieron lo que hicimos en ese tiempo no, nos decían ahí vienen los “loquitos de la guerra” cuando nuestros héroes le dieron el alta médica los que estaban bien, los otros que estaban graves continuaron internados”.
¿Tengo entendido que te callaste durante 30 años?
“Y sí correcto, mira yo trabajé en muchos sanatorios acá en Rosario pero quede efectiva en dos que son Sanatorio de la Mujer y Sanatorio Plaza al cual le tengo un aprecio muy especial pues en estos me jubile. Jamás les conté a mis compañeros y compañeras que yo atendí a los heridos de la guerra, muchos pasaron por mis manos corriendo para que sean atendidos pues un minuto que se perdía en una urgencia era una persona que se iba, así que era necesario atender rápidamente una urgencia”.
¿Por qué tanto tiempo de guardar silencio?
“Mira cuando terminó a guerra, que no terminó la guerra, terminaron las hostilidades entonces nos juntaron y los jefes nos dijeron: “Lo que pasó acá no se habla en ningún lado ni en la familia, ni en la calle, ni con el marido, ni con el hermano, con nadie. Así que te imaginas éramos muy obedientes nosotros en ese sentido la disciplina estaba impuesta en todas las personas que trabajaban en la Armada Nacional y ese fue el motivo por el cual callamos”.
“Pero llegó un momento que ese callar durante tanto tiempo a uno le hace mal por dentro te imaginas que durante los 32 años que trabajé nadie supo que yo trabaje en la Armada Nacional, cuando me jubilé ahí empecé a hablar y me dije, no puede ser que me lleve a la tumba lo que sé, no puede ser que me silencie la Armada Nacional. Entonces me junté con veteranos, veteranas, con amigos, viudas e hijas de veteranos”.
“Hasta ahora jamás hubo una asistencia psicológica porque los que se suicidaron fueron post guerra, hubo más muertos que en la propia guerra porque no pudieron aguantar lo que tenían en sus mentes y en sus corazones, encima no poder contarlo a nadie”.
“Lo que era trabajar en un lugar que te dicen: “ ojo tené cuidado que viene un loquito de la guerra” y tenía que soportar ese dolor interno que no podía decir a nadie y llorábamos con el loquito de la guerra porque los dos estábamos en la misma situación. Muchos cuando iban a buscar trabajo no los tomaban por ser loquitos de la guerra después fue cambiando la situación y a pesar de haber pasado ya 41 años muchos no han podido trabajar en un trabajo fijo solamente con trabajos provisorios y sin jubilación para los veteranos continentales porque trabajamos en la logística desde el continente, esperemos el reconocimiento estatal”.
¿Te has vuelto a encontrar con alguna compañera como Norma Lino?
“Si nos encontramos después de 39 años, ella es de Rafaela, nos encontramos acá en Rosario en un acto que nos hicieron, somos dos de la provincia de Santa Fe”.
¿Qué consecuencias tuviste post guerra?
“El problema mío fue el de tener hipertensión era joven tenía 27 años y sufría de presión alta, luego me embarace y tuve a mi hija y seguí con hipertensión hasta que un medico del Hospital Naval me dice no será mejor que ud. se vaya de la ciudad , que cambie de ambiente y de lugar. Mi esposo estaba trabajando de policía fuera de la base y si nos íbamos nos quedábamos sin trabajo puesto que no había traslado a Rosario . Llegamos a Rosario conseguimos trabajo tanto mi esposo y yo, mis hijos estudiaron y se recibieron, así que me brindaron contención de otra manera. Cuando hablo sobre eso siento que me estoy liberando”.
Escucha la entrevista completa:
Edición: Roque Caballero FM Chalet 100.9

Comenta sobre esta publicación