Delincuentes forzaron una reja con un palo y se llevaron una computadora, una estufa y un parlante grande que las víctimas usaban como vía de conexión con el entorno.
Una alarmante demostración de desprotección y crueldad delictiva golpeó el corazón de barrio Santa Rosa de Lima, en el oeste de la capital santafesina. Una pareja de personas ciegas sufrió un violento robo en su vivienda particular durante la madrugada del pasado viernes 12 de junio.
Los delincuentes, demostrando un total desprecio humano, forzaron los ingresos y les sustrajeron herramientas tecnológicas que resultan de vital importancia para su autonomía y su vida diaria.
El episodio delictivo se desencadenó entre las 4:30 y las 5:00 de la mañana. Los malvivientes utilizaron un palo de gran tamaño a modo de palanca para reventar los anclajes de la puerta de rejas principal y, tras destrozar la estructura de hierro, ganaron acceso directo a las dependencias del inmueble.
La ruta del atraco y las herramientas de conexión robadas
Hugo Rodríguez, una de las víctimas, se encontraba descansando solo junto a uno de sus perros cuando el estallido de la abertura lo despertó. Aunque intentó salir al patio de inmediato, los ladrones ya habían escapado en la oscuridad.
En pocos minutos, la banda logró alzarse con un botín compuesto por una computadora, una estufa y un parlante musical de gran tamaño. Más allá del severo perjuicio económico —que incluyó tener que cambiar por completo la puerta destrozada de forma urgente—, el robo de estos dispositivos tecnológicos destruye de manera directa la calidad de vida y la comunicación de la pareja, ya que al carecer de un televisor por su discapacidad visual, esos equipos constituían su principal ventana hacia el entorno exterior.
“Nosotros, al no tener televisión y al no ver, usamos el parlante para conectarlo a todo. Al no ver, esos equipos son nuestros ojos, nuestros oídos, son todo. El equipo de música que me robaron lo terminé de pagar el mes pasado con mucho esfuerzo; hoy no me lo puedo volver a comprar”, relató con profunda angustia Melina Martínez, la damnificada.
La pareja reside en ese sector de Santa Rosa de Lima desde hace dos décadas y es la primera vez que padecen un golpe delictivo dentro de las paredes de su hogar. Tras repasar los hechos, las víctimas sospechan que los delincuentes estudiaron meticulosamente sus movimientos y rutinas diarias, una hipótesis que se sustenta en el extraño comportamiento que venía manifestando el perro guía de la casa durante los días previos al asalto.
Reclamo por zona liberada y desprotección en el oeste
El violento episodio reavivó los históricos reclamos por la falta de seguridad y patrullaje en las calles del cordón oeste de la ciudad, un sector donde los vecinos denuncian de forma recurrente el avance de la delincuencia barrial y la parálisis preventiva de las fuerzas policiales.
“La situación en el barrio está bastante jodida. Yo no veo mucha presencia de patrulleros y siento como que la policía no hace absolutamente nada tampoco”, fustigó Martínez respecto a la impunidad con la que operan las bandas. Por su parte, Hugo Rodríguez coincidió en el duro diagnóstico de desamparo institucional: “Nos sentimos un poco desprotegidos. Por comentarios y advertencias que nos han hecho llegar diversos vecinos de la zona, sabemos perfectamente que hay grupitos puntuales que se dedican pura y exclusivamente a cometer este tipo de asaltos”.
Fuente: UNO Santa Fe

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