Los trabajos comenzaron en 2016 bajo el sistema de contribución de mejoras y debían completarse en cinco años. Manuel Martínez, vecino del barrio René Favaloro, denunció que las obras están paralizados desde hace más de un año y cuestionó la falta de respuestas del Ejecutivo local y las diferencias entre quienes pagaron al inicio y quienes abonaron después. Reclaman por 27 cuadras pendientes.


Vecinos de Santo Tomé reclaman la finalización de una obra de pavimento de hormigón que comenzó en 2016 y tenía un plazo original de ejecución de cinco años. El proyecto se financia mediante el sistema de contribución de mejoras, por el cual los frentistas deben afrontar el costo de los trabajos.

En diálogo con UNO Santa Fe, Manuel Martínez, vecino del barrio René Favaloro e impulsor del reclamo, aseguró que la obra permanece completamente paralizada desde hace más de un año. “Esto arranca desde hace 10 años, pero desde hace un año la obra está totalmente paralizada”, afirmó.

El proyecto contemplaba inicialmente 67 cuadras, pero las gestiones vecinales permitieron ampliar el plan hasta alcanzar las 80. Martínez explicó que primero consiguió incorporar nueve cuadras de la vecinal René Favaloro y que, en 2021, sumó otras cuatro.

Según el relevamiento que realizó, todavía faltan seis cuadras del grupo 2, ocho del grupo 4 y otras 13 del grupo 8, correspondiente al sector donde vive. En total, estimó que son 460 los frentistas que continúan esperando la ejecución de los trabajos, sobre un universo original de unos 1.200 propietarios.

Mapa actualizado en 2022 de las distintas zonas y grupos que comprende la obra de pavimentación de 80 cuadras en Santo Tomé, financiada mediante el sistema de contribución por mejoras.

Martínez sostuvo que la gestión municipal anterior había ejecutado 42 cuadras, mientras que la actual sumó otras 11 durante sus primeros tres años. Sin embargo, distintos sectores todavía permanecen sin pavimentar.

El vecino recordó que el reclamo tiene antecedentes que se remontan al año 2000, cuando los propietarios presentaron petitorios para solicitar la obra. En 2016, debieron volver a reunir firmas para lograr que sus calles fueran incluidas en el proyecto.

Un pronto despacho sin respuesta del Municipio

Ante la falta de avances, los frentistas presentaron en marzo un pedido de pronto despacho dirigido al intendente y a los nueve concejales de Santo Tomé. El objetivo era obtener una respuesta formal sobre la continuidad de los trabajos y conocer cuándo se reanudaría la obra.

“En marzo presentamos un pronto despacho tanto al intendente como a los nueve concejales, y no hemos tenido ninguna contestación en forma fehaciente”, sostuvo Martínez.

El vecino relató que un concejal se comunicó con él después de que el reclamo tomara estado público y le informó que el planteo había sido tratado y derivado al Ejecutivo. Sin embargo, cuestionó que los frentistas no hubieran recibido una notificación formal.

“Presentamos pronto despacho en marzo, estamos en octubre y aún no ha dado el intendente la más mínima contestación al tema”, remarcó.

Ante la falta de definiciones, Martínez aseguró que algunos propietarios comenzaron a presentar recursos administrativos como paso previo a una eventual acción judicial. También indicó que los vecinos buscan coordinar sus reclamos para avanzar de manera conjunta.

Entre las cuestiones pendientes, mencionó una posible expropiación vinculada con la obra. Según explicó, el Ejecutivo municipal habría planteado esa necesidad, aunque los frentistas no cuentan con información que les permita confirmar si el trámite fue iniciado.

Cuestionamientos por las diferencias en los pagos

Otro de los principales ejes del reclamo está relacionado con el sistema de contribución de mejoras y las diferencias en los montos que abonaron los propietarios a lo largo de los años.

“La obra es por contribución de mejoras, o sea que la paga el frentista”, explicó Martínez, quien contó que pagó su parte de contado en 2017. Según su cálculo, el desembolso equivalía a unos 3.000 dólares, debido a que su vivienda está ubicada en una esquina, una condición que encarece el aporte.

En contraste, relató que otros propietarios que no habían pagado consultaron cuánto debían abonar cuando el pavimento llegó a sus calles y que, en un caso, les informaron un monto de 70.000 pesos. Martínez estimó que esa cifra equivalía a unos 45 dólares.

El frentista cuestionó la diferencia entre ambos valores y consideró que quienes pagaron desde el inicio quedaron en una situación desfavorable frente a quienes esperaron hasta la ejecución de los trabajos.

“No hay equidad en el costo de la obra para los que hemos pagado de contado o en cuotas con respecto a los que nunca habían pagado”, afirmó.

Martínez también apuntó contra el mecanismo de actualización de los valores. Según explicó, la ordenanza original establecía un tope de incremento anual del 15%, que, a su entender, no fue modificado pese a la inflación acumulada durante la última década.

“Hemos firmado petitorios los grupos 2, 4, 7 y 8 y hemos pedido a los distintos concejales de distintos gobiernos que eliminaran ese tope del 15%, y jamás lo hicieron”, sostuvo.

El vecino consideró que cualquier actualización debería contemplar la situación de quienes todavía no pagaron, sin modificar las condiciones de quienes ya cumplieron con su obligación. “Nosotros tenemos derechos adquiridos, no pueden aumentar”, planteó.

La frustración de los frentistas por una obra inconclusa

Martínez, que vive en la zona desde hace 30 años, señaló que los vecinos debieron organizarse en distintas oportunidades para conseguir la inclusión de sus calles en el proyecto y sostener el reclamo durante una década.

La falta de avances y de respuestas oficiales profundizó el malestar entre los propietarios que todavía esperan el pavimento. Mientras algunos comenzaron a impulsar recursos administrativos, otros buscan coordinar acciones para exigir definiciones sobre la continuidad de los trabajos.

“Es una gran frustración para todos nosotros los frentistas no disponer de una obra que es tan importante para el progreso de la ciudad, y que los políticos no se ocupen”, expresó Martínez.

El vecino insistió en que el pavimento no representa un beneficio gratuito, sino una mejora que deben financiar los propios propietarios. “No es ningún regalo, lo pagamos los propietarios. Es una obra que se llama técnicamente por contribución de mejoras”, concluyó.

Los frentistas esperan una respuesta formal del Municipio y un cronograma que permita conocer cuándo se completarán las cuadras pendientes. La obra comenzó en 2016, tenía un plazo original de cinco años y, una década después, todavía mantiene sectores sin pavimentar.

Fuente: UNO Santa Fe

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