La Albiceleste luchó hasta el final en los octavos de final del Mundial Sub-20, pero la falta de efectividad y la gran actuación de la arquera rival sellaron la eliminación del torneo.
Por Brenda Panizza / La Diez
En el Arena Sosnowiec, la Selección Argentina enfrentó a Corea del Sur por los octavos de final del Mundial Sub-20 que se desarrolla en Polonia y cayó por mínima diferencia, lo que marcó su eliminación del certamen juvenil.
A lo largo de la etapa inicial, el conjunto asiático impuso condiciones en la zona medular: presionó con intensidad en el medio, se adueñó de la posesión y distribuyó el juego con criterio para poner en aprietos a la defensa albiceleste en reiteradas ocasiones.
El esfuerzo coreano rindió frutos a los 33 minutos de juego, cuando Yeju Beom capitalizó una jugada colectiva para marcar la apertura del marcador. Por su parte, el equipo nacional intentó responder con algunas aproximaciones aisladas, aunque sin la profundidad necesaria para inquietar a la seguridad defensiva asiática.
Búsqueda incansable y resistencia heroica en el complemento
En la segunda mitad, el trámite cambió de Matiz. Argentina adelantó sus líneas con rebeldía en busca de la igualdad, pero se topó con un bloque rival férreo que mantuvo el orden futbolístico para neutralizar los embates albicelestes.
Las oportunidades claras se multiplicaron para el conjunto sudamericano, que arrinconó a su rival contra su propio arco. Sin embargo, la fortuna le dio la espalda: la defensa rival, los postes y la arquera coreana —convertida en una de las grandes figuras del encuentro— frustraron cada uno de los intentos de gol.
Corea resistió con uñas y dientes los embates finales, impidiendo el empate que le hubiera permitido a Argentina estirar la definición hasta el tiempo suplementario.
Un final doloroso pero con bases sólidas para el futuro
De esta manera, la Selección Argentina se despide de un gran certamen internacional. Más allá de la amargura por la derrota, el balance general deja sensaciones positivas.
A lo largo del campeonato, el equipo nunca salió a especular ni a esperar a los rivales, sino que optó por proponer y asumir el rol protagonista en cada presentación. Las bases están sentadas y hay futuro.
