El precio mayorista de la harina subió un 20%. Los panaderos hacen números para no perder más ventas. Empeora la situación financiera del sector.
Por Martín Ferreyra / Tiempo Argentino
El precio internacional del trigo se disparó en las últimas semanas y pegó de lleno en la industria del pan, que estudia de qué manera trasladar el sacudón al público en un contexto de potente caída de las ventas.
Los despachos de las panaderías, que hasta julio registraban una caída del 60% interanual, en agosto profundizaron la contracción al 65%, refirió a Tiempo el titular del Centro de Panaderos de Merlo, Martín Pinto.
En septiembre, mes de la primavera, irrumpió una nueva tanda de aumentos que incluye subas de los alquileres, que van desde el 6,22% hasta el 35,5%; y de los servicios públicos. Al combo, las panaderías le tienen que sumar el aumento del precio mayorista de la harina, afectado por el salto internacional del trigo.
Los molinos harineros aplicaron un aumento del 10% cuando empezó la suba internacional del trigo y aplicaron un 10% adicional en los primeros días de septiembre.
Según Pinto, el precio del “equipo de harina” que venden los molinos, una unidad de 1.200 bolsas de 25 kg cada una, pasó a costar unos $18 millones, un precio imposible para la mayoría de las panaderías a la par de la marcada caída de las ventas.
La bolsa de harina de 25 kilos, que se pagaba en la puerta del molino alrededor de los $15.700 hoy cuesta cerca de $18.500 y hay tipos especiales del producto que pueden costar hasta $20.000 por bolsa.
Los valores son privativos para las panaderías de barrio, que terminan adquiriendo bolsas en forma particular en depósitos donde la unidad puede costar hasta $23.000.
Los panaderos dicen que hacen cuentas pero el propio mercado les pone un cepo: “No podemos trasladar el 20% que subió la harina al precio al público, porque perderíamos la poca venta que tenemos. De 10 máquinas disponibles están trabajando tres. El consumo que hasta julio había caído 60%, en agosto cayó un 65%”, señaló Pinto, que adelantó que el ajuste al público podría ser de entre el 5% y el 6%.
Endeudados
El marco sectorial se complica más si se tiene en cuenta la situación financiera de las panaderías.
Pinto consignó que se registran problemas generalizados de deudas con bancos, con tarjetas de crédito, con los molinos proveedores, con los dueños de los locales y con los servicios públicos.
El dirigente bonaerense aseguró que la mayoría de los panaderos endeudados “vienen pagando mínimos hace meses y ya no tienen crédito. Los molinos les cortaron el crédito hace rato, están cada vez más endeudados y cuando se corte definitivamente el crédito vamos a tener que dejar de producir, porque con lo que se recauda por día no llegamos a cubrir los gastos”.

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