Ante el fracaso económico, el viejo truco del chivo expiatorio haciendo nexos falaces. En verdad hay menos nacimientos desde 6 años antes de la sanción.


Hace tres semanas que Javier Milei no pisa la Casa Rosada: hay versiones de que se encerró en Olivos sin ver la luz a escribir un libro con delirios mesiánicos. Pero como por acto reflejo, otra vez reapareció en público recurriendo al ataque contra los feminismos, una suerte de partitura ya corroída y gastada de tanto repetirla: “Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes (…) (…) “esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”, sentenció desde el atril del hotel Alvear frente a CEOs, empresarios, funcionarios y gobernadores durante la 23° edición del Council of the Americas. Se refería –sin la menor solidez argumental— al descenso de la tasa de natalidad.

El presidente sigue patinando y sin pegar una cuando quiere aplicar el manual de la ultraderecha antiderechos como modo de esquivar las fallas del modelo económico, refugiándose en la “batalla cultural” como un terreno que últimamente le resulta cada vez menos fértil. Al presidente no le conviene tanto hablar de deudas en este momento, mientras despilfarra argumentos que no se sostienen con datos en el Ministerio de Economía y se produce una enorme movilización convocada por sindicatos y organizaciones sociales frente a la morosidad que afecta a millones de personas.

Desde que estuvo en el Foro Mundial de Davos en enero de 2025, Milei no ha dejado de insistir, con distintas intensidades, en confrontar con los feminismos y en intentar instalar una agenda anti derechos que no termina de cuajar. Hubo un proyecto presentado el 5 de febrero de 2024 para derogar la Ley 27.610 de IVE del derecho a la interrupción del embarazo, que llevaba las firmas de Rocío Bonacci, Beltrán Benedit, María Fernanda Araujo, Manuel Quintar y Lilia Lemoine. La presentación fue bochornosa y el bloque de La Libertad Avanza no continuó insistiendo por esa vía. Las maniobras legislativas apuntan ahora a poder tratar el proyecto de Ley de Falsas Denuncias impulsado por Carolina Losada, que logró dictamen en abril pero aún no reunió los consensos necesarios para llegar al recinto. El proyecto original de Losada propone modificar los artículos 245, 275 y 277 del Código Penal para aumentar las penas en los casos de denuncias falsas, específicamente vinculadas con hechos de violencia de género.

Por donde vaya, la gestión libertaria se topa con el hecho de que la sociedad no sintoniza con la idea de tomar de chivo expiatorio al aborto, las políticas de género y Educación Sexual Integral. Según un informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), la evidencia muestra que las denuncias falsas son un fenómeno muy poco frecuente: a nivel global, menos del 1% de las denuncias de violencia de género son falsas (ONU Mujeres, 2024). En Argentina, del total de denuncias presentadas en la justicia a nivel general –y no solo por violencia de género– menos del 3% son falsas, y la gran mayoría están vinculadas a delitos económicos (Consejo de la Magistratura, 2025).

El combo de políticas y proyectos de ley antifeministas son el manual de estilo que los libertarios deben tener siempre a mano para que la batalla cultural no se les escurra entre los profundos problemas económicos que atraviesa el país. Por eso, este mensaje del Presidente viene acoplado a la noticia -que por supuesto celebró el ideólogo Agustín Laje- de que Argentina se suma a la Declaración de Ginebra: “Mientras seguimos dando la batalla interna para recuperar la protección jurídica de la vida, Argentina deja de utilizar su política exterior para promover el aborto y pasa a integrar una coalición internacinal que defiende la vida, la familia y la soberanía de las naciones”, festejaba Milei en la red X

El mensaje político de sumar a la Argentina a la Declaración de Ginebra responde a la intención del gobierno libertario de ratificar el posicionamiento del país como la “vanguardia moral” y el faro doctrinario en la batalla contra la supuesta agenda globalista y la intervención del Estado. Al alinearse en foros internacionales con un bloque de países ultraconservadores, busca disputar el sentido común no solo en el plano local, sino proyectar hacia el exterior una cruzada ideológica que coloca la restricción de los derechos sexuales y reproductivos en el centro de su plataforma doctrinaria. Pero la pregunta es ¿está dando los resultados esperados?

Mientras los alfiles de la batalla cultural lo dan todo por enmascarar que el Gobierno no logra recuperar la agenda política -perdida tras la extensa agonía de Manuel Adorni, que continuó con la épica del ‘partido contra los ingleses’ y la defensa de la soberanía tras el paso de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que salió del Senado deshuesada-, la escena se completó en el Hotel Alvear. Allí Milei anunció que dará un nuevo recital para celebrar que la inflación mayorista de julio fue del 0,8%. ¿Serán también las feministas las culpables de que el Presidente no pueda disimular las ansias de llenar un River como Lali?

El argumento demográfico

“Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”, explicaba Milei en el Alvear. Sin embargo, una vez más, los datos demuestran que su narrativa de endilgarle la baja de natalidad a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, falla. La tendencia a la baja de la tasa de natalidad en Argentina se registra desde 2014 según la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), es decir, seis años antes de la sanción de la Ley IVE en diciembre de 2020.

La trampa argumentativa que pretende vincular la Ley IVE con el déficit del sistema previsional omite la precarización laboral a la que están sometidos los y las trabajadoras post Reforma Laboral. La tasa de informalidad alcanza el 44,2% de la población ocupada, marcando el nivel más alto de trabajo no registrado en los últimos años según datos del INDEC (los que pierden el trabajo en blanco dejan de financiar el sistema previsional). La sostenibilidad del sistema de jubilaciones en la Argentina no depende del número de nacimientos actuales sino de la persistente informalidad laboral que afecta a más del 40% de las y los trabajadores.

Milei viene testeando desde hace tiempo, cómo colar que el problema de la natalidad sería una consecuencia de las políticas de género. En mayo del año pasado dio un discurso similar en la Cámara de Comercio de Estados Unidos: “Se les pasó la mano en atacar a la familia, atacar a las dos vidas y lo estamos pagando con caídas en la natalidad”.

Según la Red de Acceso al Aborto Seguro (REDAAS), el mayor impacto en el descenso de la natalidad general proviene del desplome en las tasas de embarazo adolescente, impulsado por políticas públicas de acceso a anticoncepción y Educación Sexual Integral (ESI). Entre 2017 y 2023, la tasa de fecundidad adolescente (nacimientos por cada 1.000 mujeres de entre 10 y 19 años) cayó un 58% (pasó de 27,4 a 11,5). La implementación del Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA) —lanzado en 2017 y hoy desfinanciado— fue uno de los motores esenciales de este descenso.

Una estrategia que se agota

Tirar contra el feminismo como chivo expiatorio para tapar los desaciertos macroeconómicos es una estrategia que empieza a mostrar signos evidentes de agotamiento. Después de casi tres años de gestión, la receta de culpar a las conquistas del movimiento feminista por las fallas estructurales del modelo económico perdió envión y no sirve para enmascarar la pérdida de la agenda política ni para anestesiar el malestar social que se acumula en las calles.

La “locura de los pañuelitos verdes” dice mucho más sobre las urgencias de un gobierno acorralado que sobre el discurso de la moral que alguna vez los libertarios supieron acumular: la partitura reaccionaria suena cada vez más desafinada. Pretender que la sociedad acepte el libreto antifeminista como explicación de la baja de natalidad o del colapso del sistema previsional es la demostración de que hay una gestión que se está quedando sin chivos expiatorios y sin respuestas.

Fuente: Página 12

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