El 49,3% del endeudamiento se refiere a servicios públicos, fiado, educación, impuestos, alquileres y otras obligaciones no deducibles mediante información del BCRA.
El país empieza a movilizarse para reclamar soluciones políticas al endeudamiento que asfixia a las familias a lo largo y ancho del territorio.
En el centro del objetivo están las deudas contraídas con el sistema financiero formal, que incluye a la banca tradicional y a las billeteras virtuales, pero la crisis que generó la política económica del gobierno nacional obligó a los hogares a endeudarse de manera informal o a retrasarse con pagos de obligaciones formales que no tienen que ver con el sistema financiero.
El informe Nivel de endeudamiento de los hogares argentinos del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) diferenció un 50,7% de deudas correspondiente a obligaciones deducibles mediante información del Banco Central (BCRA) de un 49,3% de obligaciones no deducibles de los datos oficiales.
En el primer grupo están las deudas contraídas con tarjetas de crédito, que afectan al 31,1% del total de endeudados; los préstamos de billeteras virtuales, financieras y prestamistas regulados, que representan el 10,2%; y las Obligaciones con Entidades Bancarias excluidas las tarjetas de crédito, el 9,4% del total.
El 49,3% restante se explica por el fiado en comercios de cercanía, con el 13,3%; alquileres de vivienda, con el 12,5%; impuestos, tasas y expensas, con el 8,5%; y préstamos familiares, de amistades y/o prestamistas irregulares, con el 4,7%.
También incluye servicios de empresas privadas, el 4,3% del total; educación privada, 2,2%; deudas sin especificar, 2%; y servicios públicos, 1,8%.

Los datos confirman la amplitud de la deuda y de la presión que están afrontando los hogares, mucho mayores a las que se pueden explicar con la lectura de la información financiera oficial.
El informe destacó que el dato más preocupante es la acumulación de obligaciones, la cantidad de deuda que se superpone sobre la economía de cada familia: en agosto de 2026 el 28,4% de los hogares reporta más de tres deudas, muy por encima del registro de marzo pasado (23,5%) y del dato de marzo de 2025, cuando la proporción con ese nivel de endeudamiento era del 12% de los hogares. En julio de 2024 era del 8%.
Morosidad
El análisis del estado de las deudas expone el deterioro más grave: en agosto el 88,9% de las deudas relevadas están en situación de incumplimiento. En marzo del 2026 estaba en esa situación el 81,8% de las deudas; en mayo de 2025, el 76% y en julio de 2024 el 63%.
Las deudas judicializadas son el 41,3%, un número que creció significativamente desde marzo pasado (34,5%). Sólo el 11,1% de las obligaciones está en condición regular, un número que cayó desde el 18,2%, nivel de marzo de este año.

Desproporción
En agosto la deuda representó más de la mitad de los ingresos para el 44% de los hogares. En marzo de este año la proporción del salario destinado a pagar deudas era el 38%. En 2024 era el 18%.
La tendencia impacta directamente en la proporción de ingresos que se destinan a alimentos, vivienda, educación, salud, transporte, recreación, ahorro e inversión.
En ese sentido, IETSE también alertó por la cantidad de crédito que se usa para la compra de alimentos.
Alimentación
El uso de tarjetas de crédito para comprar la comida diaria pasó del 54% en 2024 al 62,5% en agosto de este año, lo que define al crédito actual como un “mecanismo de sostenimiento del consumo presente”, un recurso complementario de un ingreso insuficiente, en lugar de ser una herramienta de expansión.
El análisis del informe discute la idea del endeudamiento exclusivamente como una relación entre privados y recomienda incorporar el contexto macroeconómico y las decisiones de política económica que impactan en la capacidad de pago de los hogares.
Los embargos y la judicialización de las deudas impagas constituyen otra dimensión del problema que también crece. Los embargos sobre salarios y/o bienes y el bloqueo de cuentas bancarias por deudas impagas pasó del 16,8% en marzo al 17,2% en agosto de este año. En 2024 era del 11%. El tema “demuestra que una parte del endeudamiento ya no puede resolverse mediante los mecanismos habituales de administración financiera familiar. El conflicto se traslada hacia ámbitos administrativos y judiciales”, analizó la fuente.
Sin expectativas
La expectativa de salida de la situación también se deterioró. En agosto el 47,5% de los hogares cree que no podrá afrontar sus deudas en su totalidad. La proporción era del 18% en 2024. El 15% no logra proyectar su situación financiera en el futuro.
En resumen, el trabajo definió que los hogares argentinos atraviesan un proceso de sobreendeudamiento con características de insolvencia estructural y aconsejó incorporar el problema como una cuestión de política económica y social central de cara a una posible solución.
El estudio del IETSE se realizó con encuestas a personas mayores de 18 años de todo el país con responsabilidad en las finanzas de sus familias. La consulta se realizó entre el 25 de julio y el 15 de agosto y relevó 4200 casos efectivos.
Fuente: Tiempo Argentino

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