Aparecen cada vez más datos que muestran a una población que pierde las expectativas favorables en el gobierno libertario. El peso del ajuste y la caída del empleo.

Por Martín Ferreyra / Tiempo Argentino

El presidente Javier Milei da por hecho que su gobierno será ratificado en las presidenciales de 2027 y, en esa seguridad, no escatima en escándalos internacionales, nuevos bríos para el ajuste, respaldos a Manuel Adorni ni declaraciones crueles.

Sin embargo, el feedback popular es cada vez más negativo y preocupa al poder económico, que se manifiesta consciente de los límites del proyecto y empieza a pedir acción para evitar una debacle que altere la agenda de reformas estructurales pro capital.

La misma inquietud planteó la directora del FMI, Kristalina Georgieva, en su reciente visita al país, cuando indagó a sus interlocutores sobre el futuro político de Milei.

No se banca más

El último estudio de opinión de la consultora Qsocial arrojó un dato que hizo pensar en cierto nivel de resentimiento de la fe popular en la propuesta libertaria.

El 50% de las 1323 personas consultadas a nivel nacional confesó que “ya no puede esperar más” por los resultados que el gobierno promete como contrapartida de su ajuste económico.

El informe agregó que un 20% expresó que está dispuesto a bancar un poco más, hasta las elecciones del año que viene, mientras que otro 10% le dio plazo hasta fin de este año.

El contexto es la lucha para subsistir en una economía en la que el salario y otros ingresos familiares aguantan hasta el 20 del mes, con una inflación que sigue subiendo cerca del 2% mensual, y con niveles de endeudamiento asfixiantes y cada vez más difíciles de pagar.

El 48% de los consultados por Qsocial definió la situación del país como mala y un 35% la consideró regular. Apenas un 16 hizo una evaluación positiva.

El marco demanda a las autoridades, como mínimo, una actitud empática de cara a la población en pena, pero el perfil es totalmente opuesto: el vocero, Adrián Ravier, aconsejó a la gente que se abrigue para reducir gastos en invierno, y, esta semana, el ministro de Economía, Luis Caputo, culpó a las familias por endeudarse para comprar alimentos o para refinanciar deudas anteriores.

Previamente, la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) había presentado su Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) basado en 1000 consultas realizadas en los primeros días de julio en nueve localidades del país, con resultados muy negativos para Milei y equipo.

El índice dio 1,94 puntos en el séptimo mes del año, lo que indica que la confianza de la gente en el gobierno es un 6,5% inferior comparada con la medición de junio y que está 21% por debajo del nivel de julio del año pasado.

En el mes cayeron cuatro de los cinco componentes que se consideran para la confección del ICG. La percepción de la eficiencia de la administración nacional fue el de mayor deterioro, con una contracción del 15,4% mensual; la percepción de la capacidad del Ejecutivo cayó un 7,3%; la evaluación general de la administración nacional se contrajo un 2,5%; y la preocupación por el interés general terminó un 7% por debajo del registro anterior.

Te lo digo por tu bien

Milei confía en que la foto coyuntural es solo una parte de la película que terminará recién a fines de 2027, en las elecciones presidenciales.

Lo acompañan la contradicción creciente de la fuerza política más importante de la oposición y la fidelidad de su núcleo duro de votantes, que se mantiene más o menos en el 30 por ciento.

Pero a su alrededor hay algunos analistas muy preocupados por la creciente impopularidad del proyecto libertario y temerosos de que la carrera electoral se convierta en una reedición de la fábula de la liebre y la tortuga.

Uno de ellos es el economista Ricardo Arriazu, que aprovechó su participación en el Webinar de BlackTORO para advertir que hay distorsiones en el programa de gobierno que pueden generar “bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza”, contraproducentes para la continuidad del rumbo político.

Arriazu remarcó que la zona más afectada será la provincia de Buenos Aires, clave para la definición del próximo presidente; y aconsejó estudiar la situación “con mucho cuidado” para identificar los sectores y trabajadores que demandan políticas públicas.

Con diferencia de horas, la directora del FMI, de paso por el país, declaró la necesidad de acompañar las políticas de estabilización con propuestas de expansión para recuperar actividad económica.

“El éxito no se medirá solamente por una inflación más baja, reservas más fuertes o finanzas públicas más saludables”, advirtió la referente del organismo multilateral. Y agregó: “Se medirá por si más empresas invierten, si las pequeñas y medianas empresas se expanden, si los trabajadores consiguen mejores empleos y salarios más altos, y si más argentinos perciben en su vida cotidiana los beneficios del crecimiento económico”.

 

Comenta sobre esta publicación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *