La dirigencia habría resuelto ponerle fin al ciclo de Ezequiel Medrán, pero el DT dirigiría el sábado ante Acassuso por no tener cerrado a su reemplazante. Una determinación que deja interrogantes y vuelve a sembrar incertidumbre en un momento decisivo del campeonato.

Colón atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada y, una vez más, las decisiones dirigenciales quedaron en el centro de la escena. Luego de las derrotas frente a Ferro, en Caballito, y Chaco For Ever, en el Brigadier López, la conducción sabalera habría tomado una determinación: dar por terminado el ciclo de Ezequiel Medrán.

Sin embargo, la ejecución de esa decisión abre un escenario difícil de comprender. Según pudo saberse, el entrenador dirigiría el partido del sábado frente a Acassuso y recién después sería desvinculado del cargo, una situación que deja al descubierto la falta de planificación para afrontar un cambio de semejante magnitud.

La ausencia de un plan B quedó al descubierto en Colón

Tras la derrota frente al conjunto chaqueño, los dirigentes se reunieron el mismo domingo junto al director deportivo, Diego Colotto, y por mayoría coincidieron en que el ciclo de Medrán estaba agotado.

El problema apareció inmediatamente después: no había un reemplazante definido.

En cualquier proyecto deportivo, un posible cambio de entrenador suele ir acompañado por un trabajo previo de análisis, contactos y alternativas. En este caso, todo indica que la decisión de finalizar el ciclo fue más rápida que la búsqueda de su sucesor.

En ese contexto comenzaron a surgir distintos nombres. Leandro Gracián y Lucas Pusineri aparecen como los candidatos con mayor consenso puertas adentro, aunque Iván Delfino, quien podría llegar acompañado por Paolo Goltz como ayudante de campo, también ganó fuerza en las últimas horas, incluso con buena aceptación entre los hinchas. En cambio, Javier Sanguinetti no habría dejado las mejores sensaciones en los primeros contactos.

La demora para cerrar la llegada del nuevo entrenador derivó en una determinación llamativa: mantener a Medrán un partido más, pese a que internamente la decisión de interrumpir su ciclo ya estaría tomada.

Un mensaje contradictorio que no beneficia a nadie en Colón

La situación abre un debate inevitable. Si la dirigencia está convencida de que Medrán ya no es el entrenador indicado para revertir el presente futbolístico, ¿qué sentido tiene sostenerlo únicamente porque todavía no está definido su reemplazante?

La decisión deja expuesto al propio entrenador, que deberá preparar y dirigir un partido sabiendo que, salvo un cambio de rumbo inesperado, su salida ya estaría decidida. También transmite un mensaje ambiguo al plantel, que afrontará un encuentro determinante con un cuerpo técnico cuyo futuro parece sentenciado.

Y aparece una pregunta que, por estas horas, nadie en Colón responde con claridad: ¿qué ocurrirá si el Sabalero logra una victoria convincente frente a Acassuso?

Si el convencimiento es que el ciclo está terminado, un triunfo no debería modificar esa postura. Pero si una victoria abre la puerta a sostener a Medrán, entonces queda la sensación de que la decisión todavía no estaba completamente tomada.

En cualquiera de los escenarios, el club vuelve a mostrar una imagen de improvisación en un momento donde el margen de error es mínimo.

Mientras el equipo quedó relegado en la pelea por los primeros puestos de la Zona A y necesita reaccionar para no complicar sus aspiraciones, la incertidumbre vuelve a instalarse como protagonista. Y una institución que necesita transmitir certezas parece quedar atrapada, otra vez, en decisiones que generan más dudas que respuestas.

Fuente: UNO SANTA FE

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