Un tribunal de Brasil ordenó a Microsoft restablecer la cuenta de un usuario de Xbox que había perdido el acceso a su biblioteca de videojuegos digitales tras sufrir un hackeo. Además, la compañía deberá pagar una indemnización de 2.000 reales (unos 340 euros), luego de que inicialmente le indicara al afectado que debía volver a comprar todos los títulos.
El caso fue dado a conocer por un jugador brasileño identificado en Reddit como Ordo_Liberal, quien explicó que su cuenta fue vulnerada pese a contar con autenticación en dos pasos.
Tras detectar el acceso no autorizado, el usuario se comunicó con el soporte técnico de Microsoft, que confirmó mediante un correo electrónico que la cuenta había sido modificada por un tercero.
Sin embargo, la empresa argumentó que los cambios realizados en la información de la cuenta impedían verificar la identidad del propietario. Como consecuencia, le informó que la única medida posible era bloquear la cuenta de manera permanente para evitar un uso indebido, decisión que ya había sido ejecutada.
La pérdida de acceso no solo afectó a la colección de videojuegos adquiridos digitalmente. Según Microsoft, el usuario debería comprar nuevamente todos los juegos, mientras que los archivos almacenados en OneDrive tampoco podían recuperarse porque permanecían cifrados.
Posteriormente, el afectado volvió a comunicarse con el servicio de atención al cliente y descubrió que la investigación sobre el hackeo seguía abierta, pese a que anteriormente le habían informado que el caso estaba cerrado.
Ante esta situación, decidió iniciar una demanda contra la compañía para recuperar su cuenta y todo el contenido asociado.
El fallo judicial
Con base en el Código Civil de Brasil, un juez falló a favor del usuario y ordenó a Microsoft restablecer el acceso a la cuenta en un plazo máximo de 15 días, además de otorgarle una compensación económica por los perjuicios ocasionados.
El debate sobre la propiedad de los juegos digitales
El caso reavivó el debate sobre la propiedad de los videojuegos en formato digital. Al comprar un título de esta manera, el usuario adquiere una licencia de uso, pero no la propiedad del producto, por lo que el acceso depende de que la empresa mantenga operativos sus servicios y servidores.
La discusión cobra mayor relevancia en un contexto en el que la industria del videojuego avanza hacia un modelo cada vez más digital.
En ese sentido, PlayStation anunció que dejará de distribuir videojuegos en formato físico a partir de 2028, mientras que Microsoft reforzó su estrategia digital con servicios como Game Pass. Por su parte, Nintendo continúa comercializando cartuchos, aunque algunos títulos ya se distribuyen mediante las denominadas Game-Key Cards, que requieren conexión a internet para descargar el juego.
En este escenario, las cuentas de usuario se han convertido en el principal acceso a las bibliotecas digitales. Un hackeo, el cierre de una cuenta o incluso un prolongado período de inactividad pueden poner en riesgo el acceso a videojuegos, archivos y otros servicios asociados.
Fuente: Sin Mordaza


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