El crimen de la trabajadora sexual, ocurrido en mayo en la localidad entrerriana de Gualeguay, fue catalogado en un principio como accidente y hoy se encuentra en investigación gracias al reclamo de las organizaciones locales.
La noche del 30 de abril Cecilia Cardona, una trabajadora sexual trans de de 47 años, salió para la ruta a intentar hacer un poco de plata. Corina, una amiga y referente del barrio Dunat donde vivía, le insistió para que no saliera. Cecilia decidió hacerlo igual a pesar de la baja temperatura y el marido de Corina se ofreció a llevarla en su auto hasta la intersección de las rutas 11 y 12 en el acceso norte a Gualeguay.
A la mañana siguiente la ciudad se despertó con una noticia que decía que una persona había muerto en un accidente de tránsito en la madrugada. Max Gállido, activista e integrante de la organización Diversidad Guay, cuenta que se comunicaron con la departamental de policía para solicitar información sobre la muerte y confirmaron que se trataba de Cecilia.
La fiscal a cargo de la causa, Mariangeles Schell, pidió que el caso fuera investigado como homicidio y ordenó la detención de Raúl Gerardo Frank, chofer del camión que atropelló a Cecilia, luego de que se pudiera verificar con videos y testigos que hubo un contacto previo entre el acusado y la víctima. Aparentemente Cecilia se habría subido al vehículo contratada por el camionero y después de una discusión referida al pago, Frank la habría atropellado.
El 15 de mayo el juez Javier Cadenas del Tribunal de Gualeguay, en la audiencia de apelación por el caso de la muerte de Cecilia Cardona, estableció la prisión domiciliaria por 30 días para Frank, oriundo de Crespo, pero al día de hoy se encuentra libre.
Diversidad Guay acompaña a la hermana de Cecilia, Débora Andrea Ponce, que viajó desde Buenos Aires a San Miguel para pedir justicia por su hermana y se encuentra representada por el abogado Javier Ronconi como querellante. Actualmente aguardan el juicio. “Pedimos a la justicia que justifique por qué dejó en libertad a un asesino teniendo todas las pruebas y testigos de lo sucedido esa madrugada. El está hoy en libertad y mi hermana no está con nosotros. Cecila era una mujer con un corazon gigante siempre dispuesta a ayudar a dar una mujer trabajadora”, declaró Débora.
Gualeguay está siendo testigo en el último tiempo de un aumento de violencia hacia disidencias y mujeres: “Gualeguay viene siendo centro de situaciones extremas este año. No es solo Cecilia. También contamos el femicidio de Vanesa López. Un caso que se podría haber evitado, porque Vanesa había avisado a la policía y la policía no accion” comenta Gállido. “La muerte de Cecilia fue un transfemicidio. Desde Diversidad Gualeguay exigimos que esta causa llegue hasta el final y que esta persona tenga la condena que le corresponde por haber matado con alevosía y con odio al género a Cecilia”, agrega.
El asesinato de Cecilia es una muestra más del incremento de los crímenes de odio en nuestro país. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio el año pasado marcó un record en violencia hacia personas LGBT ocurrieron al menos 227 crímenes de odio basados en la orientación sexual o en la identidad de género, lo que implica un aumento del 62 por ciento con respecto al año anterior. Se trata de la cifra más alta que registró el Observatorio desde que comenzó a funcionar hace diez años: un crimen cada 38 horas.
Desde Diversidad Guay declaran: “Cecilia era una compañera que salía a trabajar para sobrevivir en un sistema que excluye y vulnera a las personas trans. Su muerte expone una vez más la deuda del Estado y de la sociedad con las mujeres trans”.
Fuente: Página 12

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