FM Chalet dialogó con Dora Barrancos investigadora del CONICET, socióloga, historiadora, educadora y feminista quien nos describe la crítica situación de los investigadores e investigadoras del CONICET al igual que los docentes y no docentes universitarios, dijo que como nunca existe en nuestro país desnutrición de erudición (por el bajo nivel intelectual de legisladores nacionales). Y que existe una anuencia esperanzadora en la posible candidatura de Axel Kicillof.

 

Bueno, comenzamos una etapa en la Argentina en la cual por ahí de pronto la extrema derecha tiene planes que no se condicen con los planes populares, nacionales, y sobre todo hablamos al respecto del no cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, que implica también un cercenamiento en lo que tiene que ver con el financiamiento de la economía del CONICET. Para hablar un poco al respecto y de otros puntos, de otros tópicos, tenemos en línea a quien nos atiende muy amablemente. Ella es Dora Barrancos, investigadora, socióloga, feminista, sobre todo también, y también investigadora del CONICET. ¿Cómo le va, Dora?

¿Qué tal, Roque? Y no andamos bien, vamos a decir metafóricamente que estamos bien, pero la verdad es que, tal como lo señala, estamos viviendo un ciclo cruel, un ciclo desterrador, yo diría que va más allá, desde luego, de la avería que producen los sectores mayoritarios populares esta obra de destrucción que nos gobierna. Pero bueno, digo porque están implicadas las raíces mismas los derechos humanos en este desandar. Y dicho esto, me refiero ahora específicamente a una especie de clausura de destino de la ciencia y la posibilidad de tecnología soberana en nuestro país. Estamos asistiendo a una manifiesta, sobre todo actitud que tienen todas las extremas derechas en el mundo en general, salvo algunas excepciones, y es al mismo tiempo una desconfianza enorme en la ciencia básica. Se ven las actitudes de Trump y, en fin, y Émulos respecto de la desconfianza, sobre todo, creo en el depósito crítico que puede significar la ciencia.”

Entonces, hay un giro que le da sentido extraordinario, como si no dependiera del desarrollo de la ciencia básica. A lo que muchos autores llaman tecnofeudalismo o consideraciones tecnificadas, tales como todo lo que tiene que ver con la digitalización, con la algoritmización, con la inteligencia artificial, etcétera, etcétera. Pero bueno, se ve esto en la actitud también de no brindar su subsidios, por ejemplo, en Estados Unidos a las propias universidades privadas, recordemos la crisis de Harvard, a la que también se le ha impedido recibir, reclutar alumnado que viene del exterior.  Es decir, y a lo que está produciéndose en Estados Unidos, sobre todo desde ya en el área de ciencias sociales y humanas, que son evidentemente las más atacadas, que está significando una censura grave y creo que el efecto más devastador que tiene el autoritarismo, los autoritarismos, y es producir autocensura. Bueno, pero ahora vuelvo al Coricet y digo: además de la escandalosa situación de retroceso de recursos, gravísima, inédita circunstancia, está también el hecho de una mayor conjura contra las ciencias sociales y humanas. Pero yo diría: no exclusivamente. En general, todas las ciencias básicas están siendo arrolladas por esta significación tan atrevida de que la ciencia la puede hacer el mercado, lo que es absolutamente faraz.”

En ningún lugar del mundo la ciencia se puede desarrollar sin alguna forma de subsidio, de patrocinio, de aliento económico por parte del Estado, ni siquiera Estados Unidos. En suma, para respirar un poco, sostengo que en este momento el CONICET está en un estado de respiración artificial. Va a haber una muy, muy limitada, limitadísima posibilidad de ingreso a la carrera de investigador científico y, desde luego, casi al mínimo la expresión de recepción de nuevos investigadores con becas doctorales y postdoctorales.”

¿Dora, cómo está viendo la llegada de Palantir a la Argentina con el tema de los datos y los usos ilimitados?

“Bueno, Este es uno de los problemas. El problema que tenemos no es la llamada algoritmización, es un fenómeno. Lo que tenemos es una falta de regulación absoluta y va a ser una arbitrariedad total. Imaginemos un mundo tan descontrolado en la materia, no? Así que, bueno, hay muchísima preocupación por lo que puede ser una conformación autoritaria de nuestras vidas, de los controles en nuestra vida, porque no tenemos control sobre esa tamaña empresa gigante de datos, no?”

Claro, claro, la muestra es Perú, no? Ganando las elecciones por muy escaso margen y con ese changüí, diríamos, no? De tener la Big Data para operar en torno a ello.

“Este es el problema, el problema es quién controla la Big Data, quién la controla, qué efectos se producen, qué maneras, a veces ni tan sofisticadas, de actuar que tienen. En suma, yo creo que esta es una circunstancia de las más perversas, y yo creo que en cuanto se constituyan, lo que pasa es que en este momento estamos con un pronóstico muy doloroso sobre América Latina en lo inmediato, Perú, Colombia, no? Colombia es catastrófico el panorama, pero bueno, yo no desisto de, cómo decir? de mi impenitente confianza en la condición humana. Habrá que reaccionar, es imposible que, digamos, perdamos el dominio de nuestra existencia.  Esta servidumbre voluntaria es insoportable. Esta idea de que, bueno, no hagamos elecciones, no tengamos, no tengamos vida institucional. Entonces yo digo que esta es una preocupación que corre hoy por todas partes del mundo, sobre todo digo en el pensamiento crítico que no ha sido eliminado de ninguna manera.”

¿Dora, cómo ve esta avanzada en la negación hacia los derechos, hacia las mujeres en nuestro país? 

“Bueno, yo digo que es la palanca central de la mal llamada batalla cultural. A mí me gusta insistir que hay una suerte de, cómo diré?, de captura de nociones que vienen desde el lado progresista. La noción de batalla cultural la planteó Antonio Gramsci y se refería a la batalla que tenemos que hacer contra la hegemonía, justamente contra esto que acabamos de denunciar, no? La posibilidad del comando, hegemónico, de las fuerzas económicas, políticas y sociales en una hegemonía que, digamos, nos subyuguen, que nos dominen. Y resulta que la extrema derecha se ha apropiado de batalla cultural muy olímpicamente y se ha apropiado también de otras, yo diría, de otros sintagmas. Por ejemplo, objeción de conciencia. Era un dispositivo que era ilusado por la contestación al establishment. Objeción de conciencia se hacía para no ir a la guerra, para no estropearle la vida, para no hacerle letal la vida, etcétera. Y resulta que ahora objeción de conciencia lo usan los segmentos anti o contraderechos. Así está de alterado el mundo, pero bueno. Y ahora sí me centro con una muy rápida imagen acerca de que, en general, en la heterogénea composición de las extremas derechas que estamos hoy padeciendo, hay una configuración monolítica en todas: la lucha contra los feminismos, la lucha contra las disidencias sexogenéricas, la lucha contra los conceptos, contra el género. Al que hay el atrevimiento a decir que se trata de una ideología y no de un concepto que tiene amarras, digamos, científicas, amarras que han sido muy analizadas, estudiadas. No son recursos ideológicos, son manifestaciones de profundos análisis acerca de las relaciones en nuestras sociedades.”

Escucha la entrevista completa:

 

FM Chalet 100.9 Santa Fe República Argentina 

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