Antonio D’Angelo explicó que la retracción del consumo interno responde a la crisis económica y no a un cambio de hábitos.
El presidente de la Cámara de Frigoríficos de la provincia de Santa Fe, Antonio D’Angelo, confirmó que existe una leve caída en el consumo de carne en el mercado interno argentino, aunque aclaró que la magnitud de esa retracción es menor a la que se suele afirmar.
D’Angelo, que además es representante de la Federación Nacional en el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina), brindó un panorama completo sobre la situación del sector.
Una caída moderada y de origen económico
Según los datos oficiales, el consumo per cápita anual de carne vacuna en la Argentina se ubica actualmente en 49 kilos por persona, lo que representa una baja de menos de 1 kilo respecto a los registros previos. D’Angelo fue claro al señalar que esta retracción no se debe a un cambio en los hábitos de consumo de los argentinos, sino pura y exclusivamente a la situación económica: ante la suba de precios, se faenaron menos cabezas durante mayo y también se resintió levemente la exportación.
El dirigente remarcó que, de mantenerse estable el precio, el consumo no caería, ya que la demanda de carne vacuna sigue firme entre los argentinos.
Cerca del piso histórico, lejos del techo
Para contextualizar la cifra actual, D’Angelo recordó que una década atrás el consumo per cápita se ubicaba entre 55 y 60 kilos anuales, mientras que el piso histórico de la serie nunca bajó de los 45 kilos por persona. “Hoy estamos en 49, estamos muy cerca de lo que ha sido el piso histórico”, advirtió, y remarcó que hay mucho margen de crecimiento si se compara con los registros de la última década.
Respecto a los precios, indicó que bajaron entre un 18% y un 20% desde enero y que se mantienen estables en esa meseta desde hace más de un mes, sin nuevas subas ni bajas.
El problema de fondo: faltan cabezas de ganado
El eje central de la suba de precios, según D’Angelo, es la escasez de oferta de ganado. Actualmente la Argentina cuenta con 52 millones de cabezas de hacienda vacuna, una cifra muy por debajo de su potencial. El dirigente explicó que, si no hubieran ocurrido eventos puntuales como la crisis de 2008 y la gran sequía, que provocaron la pérdida de 10 millones de cabezas de stock, hoy el país debería contar con más de 80 millones de cabezas, un nivel de oferta que permitiría precios mucho más accesibles para los consumidores.
La recuperación de ese stock, sostuvo, depende en un 80% de las políticas del gobierno nacional. El IPCVA lleva adelante programas de reactivación para incentivar a los productores, pero D’Angelo insistió en que se necesita una política de Estado a largo plazo que dé previsibilidad al sector, especialmente en torno a la continuidad de la baja de retenciones.
Fuente: UNO Santa Fe

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