Es el lema de la Quinta Marcha Federal que se realizará este jueves frente al Congreso. Mientras la Corte sigue ayudando al gobierno, en el territorio los conflictos escalan sin fin.
Por: Luciana Rosende / Tiempo Argentino
Todo tiene que ver con todo. Fue el Programa de Investigaciones sobre Historia Agraria de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA el que gestó el Observatorio de Tierras, que mapeó la extranjerización en Argentina y puso en agenda el riesgo que la derogación de la Ley de Tierras implicaba para la soberanía. Esa información surgida del mundo académico fue insumo para la masiva movilización del 6 de agosto, nutrida también por el mensaje escrito en una sábana de hotel y exhibido tras la semifinal contra Inglaterra en el Mundial: “LAS MALVINAS SON ARGENTINAS”. La necesidad de contar con universidades financiadas como herramienta de autodefensa social y la fuerza callejera que grita que la Patria no se vende comparten cita este jueves 15 de octubre.
La vorágine de noticias de las últimas semanas no dio descanso y aunó reclamos. Del escandaloso fallo de la Corte Suprema que reactivó la derogación de la Ley de Tierras decretada por el gobierno de Javier Milei a la marcha atrás relativa del mismo Máximo Tribunal, que el viernes en una reunión de urgencia devolvió vigencia a la normativa sin resolver la cuestión de fondo, en otro guiño a favor del gobierno para desactivar el tratamiento del DNU 70/2023 el jueves en Diputados. Casi en paralelo, el Ejecutivo apeló el fallo que le ordenaba cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, votada ocho veces en el Congreso. Siempre con el argumento de mantener el equilibro de las cuentas públicas. El Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11 concedió la nueva apelación y elevó el recurso a la Cámara de Apelaciones, en un conflicto que parece escalar sin fin.
En el medio, las convocatorias a la 5ª Marcha Federal y a movilizarse cuando Diputados trate el decreto con el que La Libertad Avanza estrenó su gestión, cambiando la esencia de cientos de leyes sin que hasta ahora ningún otro poder del Estado se lo impidiera. Dos motivos que convergen en la marcha del 15. ¿O uno solo?

Por la quinta
“¿Cómo se sigue cuando parece que nada cambia?”, es la pregunta que dispara el spot que lanzaron las universidades para la convocatoria a la Quinta Marcha Federal, que ocurrirá desde las 13.30 en el Congreso. Su respuesta, entre imágenes que incluyen a las Madres de Plaza de Mayo, las Malvinas, Maradona y Messi: “Hay causas que se deben mantener por principios, porque hubo otros, antes que nosotros, que siguieron. Porque habrá otros, después de nosotros, que necesitarán que hayamos seguido. Porque toda conquista alguna vez tuvo un comienzo, pero ninguna empezó con la resignación”.
El video se puso en circulación el miércoles. Ese mismo día un grupo de estudiantes ingresó a la sede de la Secretaría de Educación –el célebre Palacio Pizzurno, que hasta esta gestión supo ser Ministerio- con apuntes y pancartas para expresar su hartazgo ante el incumplimiento de la Ley de Financiamiento.
“Entramos de forma pacífica, no agredimos a nadie. Entramos con nuestros apuntes y con carteles relacionados a nuestro reclamo por la plena aplicación de la ley y por el aumento de las Becas Progresar. Fuimos a exigir a Carlos Torrendell –secretario de Educación- que nos dé una reunión”, contó Malena Ghio, alumna de la Universidad Nacional de las Artes y consejera estudiantil.
El secretario los recibió. Pero a los pocos minutos recibió un llamado de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Según describieron las estudiantes presentes, sus gritos se escuchaban pese al esfuerzo de Torrendell por bajar el volumen del celular. La ministra le reprochaba haber recibido a quienes protagonizaban la sentada de protesta. Enseguida, otro funcionario se llevó al secretario de su propio despacho y la reunión quedó en la nada. “Después ingresó a esa reunión Alejandro Álvarez (secretario de Políticas Universitarias), grabó un reel para redes gritándoles a mis compañeras y esa fue toda la reunión, o sea que no hubo respuestas de nada”, describió Ghio. El resto fue el desalojo que se vio ante las cámaras.
Las iniciativas de visibilización continuarán hasta el jueves, mientras el tema se debata en asambleas en los claustros. Para el día de la marcha algunas casas de altos estudios convocan a parar, en tanto otras organizan ceses de tareas. La asamblea de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA anunció la toma de la sede a partir del martes e instó a replicar la medida.
La situación se replica en el resto del país. Por ejemplo, el Conurbano. “Si bien la causa judicial la seguimos todos y suponemos que en algún momento esto debe concluir en que el estado de derecho se imponga y se termine la calesita eterna, sabemos que la solución con un gobierno como el de Milei va a ser política. Por eso es que vamos a salir a la calle nuevamente. Las cuatro marchas anteriores fueron multitudinarias y demostraron que son puntos de confluencia de un montón de sectores”, enfatizó Ricardo Petraglia, secretario general de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Avellaneda (ADUNA). Sostuvo que así como en otro momento lo fue el Garrahan, ahora el sistema universitario tiene el rol de ser “punta de lanza de otras luchas”.

Pobreza e indigencia en claustros
Un docente que ingresa hoy a dar clases a una universidad nacional con dedicación simple y sin antigüedad, recibe por mes casi 320 mil pesos. Sus pares con antigüedad máxima y dedicación exclusiva llegan a los dos millones. “Los sueldos más altos son muy pocos. No sé si llegan al cinco por ciento”, señala Ricardo Petraglia, de la Universidad Nacional de Avellaneda. Apunta que “cerca del 75% de los docentes están por debajo de la línea de la pobreza y, de esos, la mitad se encuentra bajo la línea de indigencia”.
El reclamo que se hará oír en la Quinta Marcha Federal es para que se cumpla la ley que estipula mejoras sobre esos salarios. La protesta estudiantil pide también por las Becas Progresar. “Desde 2024 están congeladas en 28 mil pesos, cosa que no alcanza para nada. Ni para un mes de viáticos, ni para comprar un mes de apuntes, ni comida en la facultad. Nada”, cuestiona Malena Ghio, de la Universidad Nacional de las Artes.
Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el contraste del presupuesto para universidades es rotundo: entre 2023 y 2026 se registró una reducción acumulada de del 33,8 por ciento.
